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Símbolos Universales

Los sueños son algo muy personal, tan exclusivo como las huellas dactilares. Constituyen el vocabulario del lenguaje subconsciente privado de cada individuo. Cada persona existente en el mundo tiene un lenguaje de los sueños que es único. Sin embargo, hay algunos símbolos que suelen tener el mismo significado general para todos. Quizá se dé alguna diferencia sutil -y aun a veces una diferencia importante- en el modo en que cualquiera de esos símbolos se filtra a través de la experiencia subjetiva de cada uno, pero la tendencia será similar. Estos símbolos se llaman símbolos universales.

La teoría de Jung sobre el inconsciente colectivo afirma que todos los seres humanos poseemos un sentido innato de cómo se relacionan ciertos símbolos con nosotros y con nuestra evolución espiritual. Jung aseguraba que conocemos inconscientemente esos símbolos, sobre todo los que se hallan enraizados en la mitología religiosa, aunque no hayamos oído hablar de ellos en toda nuestra vida.

No cabe duda de que nuestros antepasados nos han transmitido una memoria genética que nos vincula con la tradición universal humana. Los sueños nos conducen directamente al centro de nuestro ser espiritual. Exploran a fondo nuestra humanidad y, en un cierto sentido, la trascienden, puesto que abarcan el alma, no sólo en conjunción con el cuerpo físico, sino aparte de él.

Los problemas de que tratan nuestros sueños pueden versar sobre cosas tan prosaicas, tan corpóreas como las cuestiones financieras, los apetitos sexuales, los temores, los resentimientos, etc. Esas cosas forman parte de nosotros, son parcelas de nuestro «bagaje» humano. Pero el impulso de los sueños ya siempre dirigido hacia nuestro desarrollo espiritual y, por lo tanto, hacia nuestra felicidad total. Aun cierto nivel espiritual, no nos diferenciamos unos de otros, puesto que todos evolucionamos hacia la misma perfección.

Los símbolos universales están en estrecha conexión con nuestras energías espirituales. Pertenecen a nuestro nivel de conciencia más alto y, aunque cada uno posee su propio lenguaje simbólico, los símbolos universales forman el lenguaje más elevado, común a todos nosotros.

Si un símbolo universal sé aparta de su significado corriente para tomar otro enteramente personal lo más probable es que se deba a una asociación muy fuerte del soñante con dicho símbolo, a causa de una experiencia pasada muy intensa o a causa de una tradición cultural recibida como herencia.

Los símbolos que presentan un significado personal son innumerables. Nadie vive su vida del modo exacto en que vive usted la suya. Y los símbolos personales son el resultado directo de sus propias experiencias y asociaciones. Él subconsciente es enormemente creativo. Sé da así mismo rienda suelta y aprovecha cualquier cosa que le parezca capaz de transmitir un mensaje. Entran en juego las creencias personales, lo mismo que su herencia genética, lo mismo que su educación.

Por fortuna, en los sueños tienden a predominar los símbolos universales. También es una suerte que aparezca normalmente, como mínimo, tres o cuatro de ellos. Es muy difícil interpretar un sueño a partir de un solo símbolo. Se precisa ver de qué modo se relacionan unos con otros, tres o cuatro son a menudo suficientes para proporcionar una trama que contribuya al descubrimiento del mensaje del sueño.

Es muy frecuente qué los símbolos universales vayan acompañados por símbolos personales, pero éstos suelen servir para reforzar el mensaje, no para aclararlo. En muchas ocasiones, con un poco de sentido común, se pueden interpretar fácilmente los símbolos personales.

Algunos símbolos no son ni comunes a toda la humanidad ni privativos de un solo individuo, sino que pertenecen a un grupo. Dicho grupo puede estar formado por una raza en particular, por una secta religiosa, por una comunidad o por una unidad familiar. Un cierto objeto tiene una significación especial en un lugar y una significación completamente distinta en otro.

Los símbolos no son sólo objetos, sino también actos (volar, correr, caerse), emociones (placer, miedo, ira) u otros elementos. Exploraremos algunos de ellos, de alcance universal, en las páginas siguientes.

Los símbolos que siguen no son, ni mucho menos, la totalidad de los símbolos universales. Representan algunos de los más corrientes y, a nuestro entender, son más que suficientes para proporcionarle una base. Como ya hemos mencionado, hay muchas probabilidades de que por lo menos. Tres o cuatro de ellos aparezcan en todos los sueños que tenga, permitiéndole así comprenderlos. Estos símbolos le enseñarán a examinar los vectores que señalan hacia dónde se encaminan los sueños y a analizarlos sirviéndose del sentido común, un sistema mucho más orgánico de aprender que la referencia constante a un diccionario, en el que figuren miles de símbolos, con sus definiciones respectivas. Pasado algún tiempo, dejará de depender de este libro, se verá libre de él y continuará por su cuenta, confiado, la empresa de lograr un mejor conocimiento de sí mismo.

 

 



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