| El
sexo en los sueños
Un
encuentro casual con un atractivo desconocido; un repentino sentimiento
de cariño o pasión; hacer el amor en público
al aire libre; ser seducido por un objeto de deseo inalcanzable:
tales fantasías eróticas derivadas del inconsciente
pueden manifestarse en sueños intensos. A veces nos sorprende,
o incluso nos escandaliza, el descubrir que nuestros sueños
expresan un impulso o una atracción sexual que nunca reconocemos
en nuestra vida cotidiana.
Pocos psicólogos aceptan la abrumadora importancia atribuida
al sexo por Freud. Desde el punto de vista jungiano, muchos arquetipos
contienen connotaciones sexuales en virtud únicamente de
su relación con la creatividad o la fertilidad. Sea cual
sea la teoría que uno siga, dada la fuerza de nuestro instinto
sexual y las dificultades que solemos tener a la hora de aceptarlos,
no es sorprendente que la sexualidad sea un tema destacado en los
sueños.
A veces, los sueños sexuales no hacen mucho más que
liberar la tensión sexual contenida durante el día,
pero pueden simbolizar anhelos más profundos, como el deseo
de vivir en armonía con una persona amada. El ejercicio siguiente
ofrece una forma de explorar estos temas, a base de combinar la
energía sexual y la formación de imágenes mentales
para reforzar su vínculo emocional con el amante.
Los sueños acerca de hacer el amor también pueden
ser una salida a nuestro deseo de expresarnos de manera creativa,
de acercarnos a los sentimientos y la sensibilidad representados
por el sexo opuesto (el aspecto femenino del macho, el aspecto masculino
de la hembra).
La armonía sexual es un aspecto importante
de la integridad. Sorprendentemente quizás, los sueños
acerca de granjas de animales están con frecuencia relacionados
con el tema arquetípico de la fertilidad, y por consiguiente
con la sexualidad.
La llama del amor (Ejercicio para soñar)
Este intrigante ejercicio, basado en una antigua técnica
tántrica, está ideado para convocar la imagen de su
amante en su mundo onírico.
1° Coloque una vela encendida sobre una mesa
y siéntese frente a ella a un metro de distancia. Cierre
los ojos y respire profundamente hasta que su mente esté
tranquila. Retenga la idea de que no está usted despierto
ni soñando, sino en un estado de conciencia que abarca ambas
condiciones.
2° Abra los ojos, mire la llama y contémplela
sin pestañear. Imagínela tomando la forma del hombre
o la mujer a quien ama. Tal vez le ayude imaginarse a dicha persona
con los brazos por encima de la cabeza y las palmas de las manos
juntas. Si la llama vacila, imagine a su amante bailando sinuosamente
y mirándole fijamente a los ojos.
3° Mantenga la mente despejada de pensamientos,
concentrándose en la experiencia visual y con la conciencia
de que su mente abarca tanto el estado vigilante como el soñante.
Sepa que, por esta razón, la persona amada aparecerá
en sus sueños.
4° Continúe con el ejercicio durante
un mínimo de cinco minutos, y mire de repetirlo todos los
días, alargándolo a 15 minutos o más si es
posible. Mantenga los ojos tan quietos y la mente tan vacía
como le sea posible.
5° Cuando esté muy entrenado
en esta técnica, imagínese la llama desapareciendo,
y dejando a la persona amada frente a usted.
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