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LOS 7 ARQUETIPOS PRINCIPALES
(1ª parte)

EL ANCIANO SABIO
El anciano sabio (o anciana sabia) es lo que Jung denominó una personalidad mana, el símbolo de una fuente primigenia de crecimiento y vitalidad que tanto puede curar como destruir; tanto atraer como repeler. En los sueños, este arquetipo suele aparecer bajo la apariencia de un mago, un médico, un sacerdote, un profesor, el padre o cualquier figura autoritaria, con cuya sola presencia o enseñanzas la persona que sueña tiene la sensación de tener al alcance los estadios más elevados de la consciencia. De todos modos, esta personalidad mana no llega a ser divina del todo y tanto puede conducirnos a los niveles superiores de consciencia como alejarnos de ellos.

EL TIMADOR
El timador es el arquetipo del antihéroe, una amalgama psíquica de lo animal y lo divino. En ocasiones se le considera una manifestación de la sombra, si bien en los sueños suele aparecer bajo la apariencia de un payaso o un bufón que al tiempo que se ríe de si mismo se burla de las pretensiones del ego y de su proyección arquetípica.
Es, además, la siniestra figura que interrumpe nuestros juegos, revela nuestras intenciones y echa a perder el placer del sueño. Suele hacer acto de presencia cuando el ego se encuentra en una situación comprometida debido a una vanidad excesiva, unas ambiciones desmesuradas o un error de juicio. Es indómito, amoral y anárquico.

LA PERSONA
La persona es la forma en que nos presentamos ante el mundo exterior durante el estado de vigilia. De carácter práctico y saludable, se torna peligrosa si nos identificamos demasiado con ella hasta confundirla con el yo real, situación esta en que suele presentarse en nuestros sueños bajo la apariencia de un espantapájaros o un vagabundo, o bien como un paisaje desolado o cierto ostracismo social. Si en los sueños aparecemos desnudos, esto es señal de la pérdida de la persona.

LA SOMBRA
Jung define la sombra como "aquello que una persona no quiere ser", y representa la faceta más primitiva e instintiva de cada uno.

Cuanto más se reprime esta faceta y más se la aparta de la consciencia, menos posibilidades habrá de evitar que “aflore de forma repentina en un momento de inconsciencia".
Oculta tras nuestra capa de civilización, la sombra se muestra en las acciones más egoístas, violentas y brutales de cada persona, de cada comunidad y de cada pueblo. En los sueños suele aparecer bajo la apariencia de una persona del mismo sexo, a menudo con una actitud amenazante más propia de una pesadilla.

Dado que uno nunca puede eliminarla puede eliminarla del todo, con frecuencia aparece caracterizada bajo la forma de un personaje onírico inmune a los golpes y las balas, que nos persigue por los rincones más recónditos de la mente. No obstante, puede también tomar la apariencia de un hermano o una hermana, o bien la de un desconocido que nos obliga a afrontar situaciones que preferimos no ver o palabras que desearíamos no tener que escuchar.

De su carácter obsesivo, autónomo y posesivo, provoca en nosotros un sentimiento de temor, rabia o ultraje moral, y el hecho de que aparezca en los sueños sugiere la necesidad de que seamos más conscientes de su existencia, asi como de que mostraremos una mayor entereza moral ante sus impulsos oscuros, pues de lo contrario éstos acaban sometiendo de forma gradual a nuestra mente consciente. Debemos aprender a aceptar e integrar la sombra en nuestra psique, ya que sus desagradables mensajes suelen darse, aunque sea de forma indirecta, por nuestro propio bien.



 



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