| Estructura
Jungiana de la Psique (3ª parte)
EL
“ YO U EGO"
El ego es el nombre que Jung usa para referirse
a la organización de la mente consciente; se compone de las
percepciones, recuerdos, pensamientos y sentimientos conscientes.
Aunque el ego ocupa una pequeña porción de la psiquis
total, juega la función, vitalmente importante de cuidar
la entrada a la conciencia. A menos que el ego admita la presencia
de una idea, un sentimiento, un recuerdo o una percepción,
no pueden llegar a ser experimentados.
El ego es altamente selectivo. Semeja una destilería:
es mucho material el que llega a él, pero poco es el que
sobresale o alcanza el nivel de la plena conciencia. Todos los días
nos sometemos a un vasto número de experiencias, la mayor
parte de las cuales no se tornan conscientes debido a que el ego
las elimina antes de que alcancen la conciencia. Esta es una función
importante, pues de otra manera nos anonadaría la masa del
material que se acumularía en la conciencia.
El ego provee la identidad y la continuidad de una personalidad,
porque con la selección y eliminación del material
psíquico el ego puede mantener una cualidad de continuidad
y de coherencia en la personalidad individual. Es a causa del ego
que sentimos que hoy somos la misma persona que la que éramos
ayer.
A este respecto, la individuación y el
ego actúan en estrecha relación una con otro para
desarrollar una personalidad característica y en movimiento.
La persona puede llegar la individuación solamente en la
medida en que el ego le permita que las experiencias que ingresan
en él se tornen conscientes.
¿Qué es lo que determina lo que
el ego permitirá que se vuelva consciente y lo que rechazará?
En parte es debido a la suma de ansiedad que la experiencia despierta
en el ego. Las ideas y los recuerdos que evocan ansiedad suelen
ser rechazados por la conciencia ello se debe en parte, al nivel
de individuación alcanzado, el ego de una persona altamente
individualizada permite que una mayor cantidad de cosas se vuelva
consciente. Y también se debe a la intensidad de la experiencia.
Las experiencias muy intensas pueden abrirse
camino a través de las puertas del ego, mientras que las
débiles son fácilmente rechazadas, pasando a constituir
material del inconsciente individual.
El proceso de individuación es real
sólo si el individuo se da cuenta de él y lleva a
cabo conscientemente una conexión viva con él.
El hombre es capaz de participar conscientemente en su desarrollo.
Para lo cual es necesario prescindir de la actitud utilitaria de
los proyectos conscientes con el fin de dejar paso al desarrollo
interno de la personalidad.
La función del ego, no es seguir arbitrariamente sus impulsos
sino ayudar a que se realice la totalidad.
No sirve que una potencialidad exista en el inconsciente y no sea
conducido por el ego ya que solo este nexo le permite actualizarlo.
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