Sueños 
     

 

Envíale tu sueño a María Inés

Temas

Estructura Jungiana de la Psique

Jung hizo el interesante descubrimiento de que en los sueños continuamente aparecían representados aspectos bien determinados de la personalidad. Estos constituyen cuatro arquetipos que juegan papeles fundamentales en nuestra personalidad.

La Máscara, La Persona o El Personaje:
El personaje es la máscara o fachada que exhibimos públicamente, con la intención de presentar una impresión favorable, para que la sociedad nos acepte. Podría también llamarse arquetipo de “conformidad". Es la base de la vida social y comunitaria. Este arquetipo, está al servicio de la adaptación social, nos capacita para tratar a la gente, aún a aquellas personas que no nos agradan, de manera amable.
Una persona puede tener más de una máscara. En el hogar puede usar una máscara diferente a la que usa en el trabajo o en reuniones sociales. Colectivamente, sin embargo, son todas sus máscaras las que constituyen su persona. Él simplemente se conforma, de maneras diferentes, a situaciones diferentes. La conformidad, naturalmente, ha sido reconocida siempre como un factor importante en la vida social, pero nadie antes de Jung sugirió que era la expresión de un arquetipo innato.
El papel de la persona o máscara, puede ser perjudicial como beneficioso. Si una persona se mezcla y se preocupa demasiado por el papel que desempeña y su ego comienza a identificarse exclusivamente con su papel, los otros aspectos de su personalidad serán dejados de lado. Es cuando este arquetipo inunda la psiquis de la persona, y produce una alienación de su naturaleza y vive en un estado de tensión debido al conflicto entre su personaje súper desarrollado y las partes subdesarrolladas de la personalidad.
A esta identificación del ego con la máscara se le llama ”inflación". Por una parte, la persona tiene un sentido exagerado de su propia importancia, lo cual es consecuencia de haber desempeñado su papel con tanto éxito. Ella lo “impone" a la gente. A menudo trata de proyectar este papel en los demás y demanda que desempeñen el mismo rol.
Los padres, a veces, tratan de proyectar sus personajes en sus hijos, con consecuencias desafortunadas. Las costumbres y las leyes que se refieren a la conducta personal, son expresión de un personaje colectivo. Tratan de imponer normas uniformes de conducta a todo el grupo, sin considerar las necesidades del individuo. El peligro que la inflación constituye para la salud mental es obvio. Por otra parte, la víctima de la inflación puede padecer también de sentimientos de inferioridad y de auto recriminación, cuando es incapaz de vivir según las normas a las que debe ajustarse. Como resultado de ello, puede sentirse alienado de la comunidad y experimentar sentimientos de soledad y abandono.

El “Anima y el Animus":
Jung llamaba a la Máscara el “rostro externo” de la psiquis, debido a que es ése el rostro que el mundo percibe. Al “rostro interno" lo llamaba “ánima" en el hombre y “ánimus" en la mujer. El arquetipo ánima es el lado femenino de la psiquis varonil; el arquetipo ánimus es el lado masculino de la psiquis femenina. Toda persona posee cualidades psicológicas del sexo opuesto, en términos de actitudes y sentimientos.
El hombre ha desarrollado su arquetipo ánima por la continua exposición a las mujeres durante muchas generaciones, y la mujer ha desarrollado su arquetipo ánimus por su exposición a los hombres. A través de la vida y la interacción con otro durante generaciones, cada sexo ha adquirido características del sexo opuesto que facilitan las respuestas adecuadas y la comprensión del sexo opuesto. Así los arquetipos ánima y ánimus, como los de la persona, poseen un alto valor de supervivencia. Para un adecuado ajuste de la personalidad y equilibrio psicológico, deben integrarse estos aspectos expresándose en la conciencia y la conducta. Si un hombre exhibe solamente rasgos masculinos, sus rasgos femeninos permanecen inconscientes y por lo tanto estos rasgos quedan sin desarrollar y en estado primitivo. Esto otorga al inconsciente una cualidad de debilidad e impresionabilidad. Por ello es que el hombre de aspecto más viril y de conducta más viril es a menudo débil y sumiso por dentro.
Una mujer que exhibe una femineidad excesiva en su vida externa tendrá las cualidades inconscientes de empecinamiento u obstinación, cualidades que están presentes en la conducta externa del hombre. La mujer hereda su imagen del hombre y establece, inconscientemente, ciertos criterios que han de influir fuertemente en su aceptación o rechazo de cualquier hombre específico. La primera proyección del animus se hace sobre el padre. Más tarde la proyecta sobre aquellos hombres que despiertan sus sentimientos en un sentido positivo o negativo. Si experimenta una atracción apasionada", el hombre será uno que tenga los mismos rasgos que su ánimus. A la inversa, si experimenta “aversión", el hombre será uno que posea cualidades opuestas a su imagen-animus inconsciente, lo mismo es válido para el caso del “ánima" en el hombre.
Así como la máscara podía encontrarse “inflada", en el caso del ánima o ánimus, se encontrarían subdesarrollados. Esto está relacionado con factores socioculturales occidentales, en que se le otorga mucho valor a la conformidad y se menosprecia a la femineidad en los hombres y la masculinidad en las mujeres. Esta falta de integración y desarrollo de nuestro arquetipo interno del sexo opuesto, puede desequilibrar la estructura de personalidad de un individuo. Algunos hombres transvestistas y ciertos homosexuales afeminados pertenecen a esta categoría, es decir, se han identificado absolutamente con su ánima.


 

 



Volver a Temas del Sueño


Envía tu sueño para que María Inés te ayude a ver qué te quiere decir, pincha AQUI

                                                      Ir arriba                                    Volver a Sueños
mundo mujer® 2001