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Fernando
Giraldo
Cuando
comenzamos a mirar la vida desde esta altura, quizás sea posible
adquirir una actitud mas compasiva con los demás, comprendiendo que no
hay mala suerte, ni que Dios nos tiene castigados en esta encarnación,
ni que ese otro ser humano que se ha cruzado en mi camino tiene la mala
intención de hacerme daño. Que no es mi padre, o mi madre que me dejó
abandonado, o que me equivoqué en la elección de mi pareja. No, nada
de eso, en el universo maravilloso que Dios a creado no puede haber esos
errores tan garrafales. Cuando
nos cruzamos en el camino con una persona que nos hace sufrir, y con la
cual tenemos desilusiones o nos vemos en circunstancias difíciles, es
que hay siempre una lección que aprender. La pregunta más indicada sería
justamente: ¿Y CUAL ES LA LECCION QUE DEBO APRENDER DE ESTA
EXPERIENCIA? ¿PARA QUE Y POR QUE? Decía
una astróloga americana que las almas nacen por grupos y traen consigo
algunos compromisos que han acordado con otras almas para hacer mas
entretenida la existencia en la tierra. Existen grupos de almas con un vínculo
muy estrecho (familia, padre, madre, abuelos, hermanos, etc.), también
existe otro que no tienen vínculos tan estrechos (primos, parientes
lejanos, amistades...) y un tercer grupo que aparentemente no tiene
ninguna importancia (el micrero, el taxista, el tendero...) seres que no
sabemos ni como se llaman, pero que a veces nos vienen a dejar un
regalito, por ejemplo el micrero que va muy lento y nosotros estamos muy
apurados. Sin conocernos, también allí tengo una lección que
aprender. Y si seguimos
observando nuestra vida, nos vamos a encontrar con que cada experiencia
de vida, a cada minuto y segundo siempre hay algo que podemos
capitalizar para nuestra evolución. Sin
embargo, para llegar a ese estado permanente de observación y atención,
hay que realizar un esfuerzo por despertar nuestra conciencia
“adormecida”. Tenemos que dejar de ser “robots” que andan por la
vida haciendo las cosas mecánicamente y estar más atentos a lo que
sucede a nuestro alrededor para poder entender los mensajes. Debemos de
ser inocentes, es decir, no ser prejuiciosos,. ... Por algo
será... Cuando uno no aprende una lección, tiene que repetir la
experiencia, hasta que la aprenda. ¿Será
por eso que damos con parejas que tienen rasgos muy similares? ¿Será
por eso que repetimos año tras año lo mismo?
Es para pensarlo. Para
romper este círculo vicioso debemos producir un cambio interno
(evolucionar, expandir la conciencia). Debemos procurar estar bien
internamente para que todo afuera este bien, y no al contrario. Recuerdo
aquí la historia del rabino que necesitaba preparar su charla para el
domingo, y su hijo de 5 años no le dejaba concentrar, pues jugaba muy
cerca de él. El rabino tomó un mapamundi y lo cortó en pedazos pasándoselo
a su hijo para que lo armara. Penso que iba a estar largo rato haciéndolo,
cuando a los minutos, llegó su hijo con el puzzle armado. Su padre le
preguntó como lo había hecho si no conocía el mapamundi. Su hijo le
respondió que al reverso del mundo estaba una figura de un hombre, y
que sencillamente armó esa figura y después le dio vuelta quedando así
el mapa del mundo. El
rabino sacó una un mensaje para la charla que estaba preparando: SI EL
HOMBRE ESTA BIEN, EL MUNDO ESTARÁ BIEN. Si tu actitud frente a la vida,
cambia, seguramente la actitud de quienes estén cerca también cambiará.
febrero 2004 |
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