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Psicología

            

 
Los Cambios
 

Haz como el sol
No te aferres al pasado ni a los recuerdos tristes.
No reabras la herida que ya cicatrizó.
No revivas los dolores y sufrimientos antiguos.
Lo que pasó, pasó....
De ahora en adelante, pon tus fuerzas en construir una vida nueva,
orientada hacia lo alto, y camina de frente, sin mirar atrás.
Haz como el sol que nace cada día, sin pensar en la noche que pasó.
Vamos, levántate! porque la luz del sol está afuera!

“Todos los cambios, incluso los más deseados, tienen su melancolía, pues lo que dejamos es una parte de nosotros mismos; hay que morir a una vida para entrar en otra”.

"Si aceptamos nuestros fallos y no tratamos de negarlos ni de combatirlos, seremos cada vez más fuertes, y nuestros temores, limitaciones y problemas, cada vez más débiles; la ira, la envidia, los temores, los celos y otros sentimientos negativos irán desapareciendo si los aceptamos con serenidad y amor por nuestros propios procesos de aprendizaje.

Reconozcamos y aceptemos nuestras limitaciones y temores, pero sin identificarnos con ellos, poniéndonos por encima. Cada cual puede ser como sea capaz de verse a sí mismo “Somos lo que son nuestros pensamientos. Acéptate a ti mismo y aceptarás a los demás”.

“Yo mismo, en el momento de decir que todo cambia, ya he cambiado” (Séneca).

Hace falta pararse y reflexionar para descubrir y aceptar lo que más nos gusta de nosotros mismos y lo que menos nos gusta. Yo seré lo que decida ser. Debo trabajar intensamente en la aceptación de mí mismo. Lo mismo que hemos aprendido una conducta, la podemos desaprender.

El sentido de fugacidad que tiene la existencia humana no tiene que hundirnos en el derrotismo pesimista, sino alentarnos en el optimismo fundamental de que siempre es posible crecer como personas. Podemos crecer en sabiduría y conocimiento; siempre es posible amar más y hacer más felices a cuantos nos rodean.

El ser humano es siempre el mismo, pero nunca lo mismo. Esto supone no etiquetar al prójimo de dejarle anclado en su pasado como si el cambio no fuera posible (no mantener juicios negativos contra los demás: “No te fíes de esa persona”. La frase “No se puede hacer nada” supone cerrar las puertas a la esperanza. Todo ser humano está llamado al perfeccionamiento.

Hay que armarse de objetividad y sinceridad y mantener una animada charla con uno mismo sobre lo que nos gusta o disgusta más de nuestra persona. Pensemos y actuemos con alegría y nos sentiremos alegres.

Palabras que pueden cambiar nuestra vida
Nuestra vida es la obra de nuestros pensamientos (Marco Aurelio).
Si tenemos pensamientos felices, seremos felices, si tenemos pensamientos desdichados, seremos desdichados, etc. Nuestra actitud mental tiene un profundo efecto sobre nuestros poderes físicos. No son las situaciones exteriores la causa de nuestro sufrimiento, sino lo que yo pienso de esas situaciones.

Cambiar yo para que cambie el mundo
Un maestro espiritual decía de sí mismo: De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: “Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo”.
A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: “Señor dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho”.
Ahora que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: “Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo”. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida.

Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad. Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo. Nuestra paz interior y nuestra alegría dependen no de dónde estamos, qué tenemos o qué somos, sino únicamente de nuestra actitud mental.

Enero 2005

                                                                

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