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La
felicidad y la capacidad de estar contenta en las mujeres
Este predicamento tiene cómo concepto implícito, el que la felicidad es “algo" que está afuera de nosotros y que hay "buscarla" en lo que el mundo nos ofrece. Esto aplicado al tema estudiado del pensamiento mágico, se relaciona con un concepto de felicidad que yo no construyo, sino que "me pasa". Cada una de nosotros tenemos una concepción de la felicidad que nos es muy propia e individual y que aparentemente hay ciertas situaciones que tienen que ocurrir para poder decir que soy o no soy feliz, por lo tanto tener cáncer y decir que es feliz, es la locura, estar cesante o con un problema familiar y seguir diciendo que soy feliz, es seguramente interpretado por todos cómo una negación y se mira con una sensación de incredulidad que incluso hará dudar a quien lo experimenta de si está en lo correcto o no. Es que la felicidad tiene más que ver con un proyecto vital, que es independiente de lo me ocurra o no me ocurra, pasa por sentir que todo forma parte de una red que tiene sentido en el proyecto global de mi vida y que puedo valorar experiencias como positivas o negativas sin perder mi sentido de felicidad. En este camino el concepto de "apego" es clave, ya que en la medida que más estemos apegados a las cosas más sufrimos y más infelices seremos. El soltar, pega naturalmente femenina nos permite trascender hacia algo más profundo y permanente que tiene que ver con el quién yo soy y no con lo que yo hago o ejecuto. Para esto es imprescindible valorar la realidad y dejar de lado concepciones de felicidad ligadas al logro y a lo externo que más tienen que ver con nuestra magia que con nuestra capacidad real de ser felices. Las invito esta semana, a preguntarnos si somos o no felices y no si estamos contentas o no. Pregúntense si esa definición de felicidad está ligada a algo externo o es independiente de lo queme pasa. Cuando tengan la respuesta, trabajen desde la realidad que cada una tiene y encuentre las situaciones reales que les permiten ser felices, incluso los obstáculos ya que estos pueden y son tremendas oportunidades de crecimiento y generalmente son invitaciones para descubrir las bases más profundas de la felicidad; esas que tienen que ver con el valorar cada instante cómo sagrado y único y por lo tanto imposible de no agradecer.
Pilar Sordo M. Psicóloga febrero, 2004
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