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Erase
una vez una mujer ...
Psicóloga: Pilar Sordo M.
Sin
duda alguna ésta es una frase que hemos escuchado
desde niñas y junto a otras que se tejen en los cuentos
de hadas nos han ido formando nuestra estructura psicológica
femenina y masculina sin darnos cuenta.
Los cuentos nos muestran una imagen de una mujer que
espera continuamente al hombre para ser feliz, donde
este hombre va a llegar a la vida de ella para que deje
de hacer el aseo y lavar los pisos (La cenicienta),
para que pueda “resucitar” desde la otra vida (Bella
durmiente, Blanca nieves), para llega a tener posición
social llegando a ser princesa o reina, y pasando desde
la infelicidad absoluta hacia la más completa plenitud
que además termina con aquella frase de “serán felices
para siempre”.
Si bien este reducido análisis muestra algunos de los
principios que rigen la psicología femenina, debo decir
que las mujeres nos debemos hacer cargo de ciertas tareas
que resolver a partir de este pequeño análisis.
Estas tareas tienen que ver con ciertas preguntas que
debemos hacernos y que las voy a invitar a ser por más
tiempo en una serie de artículos sobre la realidad femenina
y los cuentos de hadas.
Aquí van las primeras preguntas:
¿Realmente pensamos que los hombres llegan a nuestra
vida para hacernos felices?
¿Somos nosotros solas capaces de generarnos felicidad
con nuestro proyecto de vida?
¿Necesitas sentirte necesitada?
¿Le estás pidiendo a los príncipes de tu vida que sean
como los de los cuentos, o sea perfectos, ricos, buen
mozo, cálidos, buenos amantes, buenos amigos, etc.?
¿Tienes facilidad para ejercer tiempos personales con
la misma libertad con la que se los dan los hombres
en general? Respóndanse estas preguntas y trabajen
sobre su femineidad durante un rato y posteriormente
las haré reflexionar sobre más elementos de la estructura
psicológica femenina y masculina que son complementarias
y no competitivas gracias a Dios.
abril,
2003
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