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El
miedo: ¿Algo innecesario?
Nada
causa tanto sufrimiento como el miedo a sufrir.
Evita entonces el miedo innecesario.
Por miedo a sufrir soledad,
sufres la tortura de una mala compañía.
Por miedo a sufrir el final de una relación
sufres por años el infierno de una mala pareja.
Por miedo a sufrir las responsabilidades del adulto,
sufres de por vida el actuar como un niño inválido.
Por miedo a sufrir a causa de tus errores,
sufres las consecuencias de no comprometerte ni jugarte nunca.
Por miedo a sufrir el rechazo de los otros,
sufres en tu soledad y tu aislamiento sin salir nunca hacia el encuentro.
Por miedo a sufrir que alguien no te quiera,
te convertís en posesivo y lo único que consigues es que
todos te huyan y te quedes solo.
Por miedo a sufrir una relación sexual no bien lograda,
sufres por años la castración de una impotencia impuesta
por ti mismo.
Por miedo a fracasar en tus proyectos,
sufres el terrible fracaso de no emprender ninguno.
Por miedo a que tu hijo de un mal paso,
lo conviertes en un inmaduro y un sobreprotegido,
incapaz de dar un paso por su cuenta.
Hay un temor al sufrimiento que es sano,
porque funciona como una señal de alarma que suena a tiempo
para que evites el dolor innecesario.
Pero hay un temor al sufrimiento que es dañino,
porque es como una alarma que suena todo el tiempo,
que te impide vivir y te causa sufrimientos que podrías evitar.
Evita, entonces, el miedo innecesario.
El miedo existe en cada uno de nosotros ante diferentes situaciones pero
lo malo del miedo es cuando somos parte de él o somos generadores
de miedo en forma continua.
No está mal tener ciertos miedos pero cuando sufrimos temor ante
todo lo que se nos presenta debemos detenernos y ver qué está
pasando en nuestro interior.
El miedo paraliza y tambien cuando lo transmitimos a los que nos rodean,
sobre todo a nuestra descendencia origina traumas de por vida.
Por eso ¡Cuidado! Sufrir en la vida por lo que ocurre en determinados
momentos está bien, pero sufrir por todo y sumar a esto hechos
imaginarios, suponer que todo va a conducirnos a un mal final, a un pésimo
resultado hace estragos en nosotros, en nuestras vidas y eso es lo lamentable
que por no parar esa ola de miedo que nos invade, por no cerrar esas puertas
por donde se filtra nos vamos haciendo sus prisioneros y una vez que estamos
en su celda tal vez podamos encontrar con ayuda la llave que nos permita
salir pero el daño interior en muchos casos es irreparable y todo
lo que no supimos vivir por estar presos ya no puede recuperarse.
Debemos comprender que en la vida todos pasamos en algun momento por el
camino del sufrimiento, que a veces no lo podemos evitar, pero no hagamos
que nuestros temores, nuestros miedos lleguen a enfermarnos al punto tal
de vivir siempre caminando por el sendero lleno de obstáculos que
sólo nosotros fabricamos...
La vida pasa demasiado rápido, no tenemos que detenernos, no tenemos
que ponernos piedras, no tenemos que pensar que nos espera lo peor, o
condicionarnos a algo que pensamos que es nuestra única alternativa...
al contrario debemos aprender a vivir instante por instante y así
como una sorpresa toca nuestro corazón y nos alegra, dejemos que
todo fluya y no suframos antes de tiempo... Pase lo que pase: El show
debe seguir y el mejor actor se nutre de su experiencia, de sus fallas
y de todo aquello que muchas veces quebró su fortaleza, que lo
hizo temblar, dudar, sufrir y hasta llorar.
Dejáte llevar, sin temores, sin miedos, en esta obra de teatro
que llamamos Vida, vos y yo somos los protagonistas... Es nuestro desafio
salir a escena con las piernas firmes o temblar detrás del telón.
Marzo 2003
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