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LOS CONFLICTOS FAMILIARES Cuando
una familia se encuentra a
la deriva y sin dirección clara, decimos que existe un conflicto. En
palabras simples, una situación de tensión hace presión en la familia
y se requieren ciertos cambios dinámicos que la estabilicen. Los roles,
los valores y los objetivos se
pierden y se hacen confusos en la medida que el conflicto siga
permaneciendo en el sistema. Los
problemas, crisis y conflictos en la familia hacen necesario un cambio,
que a su vez llevarán a redefinir un nuevo sistema de
relaciones. El
cambio fundamental que se espera definirá nuevas formas de
comportamiento de los miembros de la familia. Todo aquello que implica
un cambio permite crecer y aprender de nosotros y de quienes nos rodean.
Por lo tanto, los conflictos familiares son avances y crecimientos, que
se experimentan en todo grupo humano. Siempre
hay que mantenerse alerta a los problemas, y situaciones que estresen,
para comenzar a trabajar en la superación y solución de los mismos.
Hay situaciones que se mencionan a menudo como crisis: la separación de
los padres, la pérdida de un miembro de la familia (duelo), la etapa de
la adolescencia en los hijos, infidelidad conyugal, pérdida del trabajo
(cesantía), etc. Hay
que tener en cuenta que lo que puede ser motivo de conflicto en un
hogar, en otro puede no serlo. Depende de la familia y de los recursos
(hábitos, pautas de conducta, reglas,
etc.). Además,
siempre existen obstáculos que van a interferir en el cambio. En
general, estos están encubiertos y una manera de identificarlos
objetivamente es con la ayuda de terapia. Los
obstáculos, aparecen en las reglas de la familia, en las metas y
objetivos de la familia, en la definición de los roles de cada miembro,
en la comunicación, en la historia familiar y en la intimidad de cada
uno. Entonces,
se deberá investigar la raíz
del conflicto, para comenzar con
pautas puntuales de intervención en el ambiente familiar. Es
fundamental que cada integrante colabore
y tenga confianza que entre todos pueden superar el problema. La
actitud positiva y abierta ayuda a mantener la opción de una solución
sanativa. Quienes
necesitan de un trato delicado y cuidadoso son los niños, por ser los
más vulnerables debido a que su estructura mental, emocional y física,
se encuentra en formación. Por ello, es común encontrar problemas de
autoestima, depresiones, inadaptación social, enuresis secundaria,
problemas académicos, que se evidencian tras un conflicto familiar. La
vida en familia es un medio educativo para todos, en la cual debemos
dedicar tiempo y esfuerzo. La familia, es nuestra fuente de socialización
primaria. Por ello, es la instancia que moldea pautas de conducta y
actitudes de quienes son sus integrantes. No es menos cierto que los
conflictos no se pueden evitar en la mayoría de las situaciones. Pero,
debemos estar preparados para afrontarlos. Al igual como nos alimentamos
balanceadamente para mantener nuestro organismo alejado de posibles
enfermedades. Lo
mismo acontece con los conflictos. Una familia nutridora, será
portadora de anticuerpos capaces de hacerle frente a cualquier
dificultad y le será más fácil poder salir airosa. Debemos
tener presente de una familia nutridora: La
casa en la que vive la familia es fundamental. La
limpieza, el orden y el mantenimiento son tareas importantes que se
pueden realizar en común acuerdo y designación de tareas, procurando
que estas no ahoguen las relaciones entre los miembros dedicándose férreamente
a estas. No
olvidar expresar las opiniones y dejar que los hijos también se
expresen. Ser
coherente, para que nuestro actuar y pensar se complementen. Ser
paciente, ayuda a la tolerancia y el respeto por los demás. Demostrar
nuestro cariño por los demás con nuestra actitud. Alabar
cuando algún miembro de la familia se destaque. Acostumbrarse,
a pedir perdón por los errores. Mantener
conversaciones familiares y tiempo de convivencia sistemática. Escuchar
siempre con atención Crear
situaciones de diversión familiar. Mantener
valores y reglas claras que no lleven a confusiones, y sean respetadas
por todos. Los
conflictos son resueltos por ellos mismos, ya que, tienen las
herramientas anteriormente descritas, que son tan necesarias e
imprescindibles en toda familia.
Mariela Pizarro P. Psicóloga |
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