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Para ser una persona feliz hay que tener el alma limpia; ojos que ven poesía, en las escenas cotidianas; un corazón de niño, y ser sencillo de espíritu. La felicidad humana se puede conseguir, y el proceso para obtenerla no es tan complicado. Cualquiera que desee serlo, que decida serlo y que aprenda a aplicar la fórmula correcta, puede llegar a ser una persona feliz. Cultive el hábito de ser feliz, y tendrá el poder de crear su propia felicidad Los hábitos de la felicidad se desarrollan simplemente con la práctica de pensar en la felicidad. Haga una lista de pensamientos felices y evóquelos en su mente varias veces al día. Si llega a penetrar un pensamiento de infelicidad, deténgalo, conscientemente y sustitúyalo por otro pensamiento de felicidad. Todas las mañana, antes de levantarse, quédese en la cama descansando, y evoque pensamientos de felicidad, dentro de su conciencia. Saboree su gusto; tales pensamientos ayudarán a que esos hechos se produzcan en tal sentido. No asegure que las cosas no irán bien ese día. Con sólo decir eso, puede hacer que así sea realmente. Atraerá hacia usted todo factor, grande o pequeño, que contribuya a crear las condiciones de la infelicidad. Ponga mañana en práctica este plan. Cuando se levante diga tres veces, en voz alta. "Creo que éste va a ser un magnifico día"; "Me siento bien, física, mental y emocionalmente" "Me siento agradecido por todo lo que he tenido, por lo que tengo y por lo que tendré". Afirme, al empezar cada día, un porvenir feliz, y le asombrará con cuánta frecuencia las cosas cambian tomando esa dirección. Base sus acciones y actitudes durante el día en los principios fundamentales de un vivir feliz. Uno de estos principios es el amor y la buena voluntad humana. Es sorprendente la felicidad que engendra una expresión sincera de compasión y ternura.
Octubre 2004 |
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