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Psicología

            

 

  Los problemas y los obstáculos son nuestros mejores aliados...
(Parte I)
 

 

Hagamos lo que hagamos, siempre habrá obstáculos que superar. Día tras día debemos de resolver situaciones de toda índole. En ocasiones se trata de problemas muy difíciles que en principio nos fastidian, molestan, entristecen o enojan. ¿Por qué me esta pasando esto y justo ahora, en este momento? No puedo creer que me este pasando ahora cuando lo único que necesito es paz y tranquilidad.

Todos pasamos por situaciones incómodas y desagradables. En ocasiones el dolor que nos generan es intenso porque nos afectan en donde más nos duele. Puede tratarse de cualquier cosa, por ejemplo un despido, un robo, un accidente, una discusión con nuestro mejor amigo, la muerte de un ser querido, las notas bajas deun hijo, la falta de dinero para cubrir los gastos de la casa, la enfermedad de la mamá, un pleito con la pareja, gastos imprevistos, nuestro mejor cliente se va con la competencia, uno de nuestros hijos anda en drogas, perdimos cartera, etc. Puede tratarse de cualquier cosa.

Existe una enorme diferencia entre lo que es un problema y un obstáculo. Un problema es algo que se presenta sin previo aviso y que demanda nuestra atención. Un obstáculo es algo que elegimos, que forma parte de nuestro proyecto de vida y que nos te toma de sorpresa. Resolver un problema o superar un obstáculo trae enormes beneficios. Ambas situaciones permiten que nos probemos a nosotros mismos... cuando nuestra respuesta fue la acertada, además de sentirnos bien , nos brinda confianza en nuestra capacidad de respuesta, aprendemos algo nuevo y en cierta forma sentimos que hemos crecido... Cuando fallamos, nos sentimos mal, perdemos confianza y nuestro malestar aumenta. Si lo meditamos bien, los problemas y los obstáculos son nuestros aliados más fieles para aprender a volar con el viento en contra.

Cuando tenemos más problemas que obstáculos quiere decir que no tenemos claro nuestro proyecto de vida y nuestro batallar diario nos dará la impresión de que no avanzamos y nos quejaremos de todo y por todo. Una persona que sabe lo que quiere, elige los obstáculos que deberá que superar y la actitud a los problemas que se le presenten, será infinitamente más positiva porque tiene la certeza de estar en el camino adecuado, en el maravilloso sendero de su vocación. Sentirá que su esfuerzo tiene claridad y dirección.

Está claro que el hecho de saber qué es lo que queremos no evita que tengamos problemas, eso es imposible... Pero al menos sabremos cual es la altura denuestros sueños y cuales son los obstáculos que hemos elegido... Un obstáculo no es un problema, es una oportunidad. Cuando un problema tiene solución, no es problema, y cuando no la tiene... tampoco... Se trata de una realidad! Comprender la verdadera esencia de la vida tiene mucho que ver con saber que es lo que queremos de nuestra existencia y con nuestra capacidad para aceptar la realidad y actuar en consecuencia.

Cuando no sabemos lo que queremos, tampoco comprendemos que es lo que nos sucede, nos sentimos perdidos, en la oscuridad y nos la pasamos reaccionando. La ira, la intolerancia, la agresividad, la tristeza, la indiferencia y el desconsuelo son algunos de los síntomas de alguien que ha perdido el rumbo. En cambio, la alegría, el entusiasmo, el sentido del humor, la tolerancia, la paz y la generosidad son propias de quienes se saben capaces de cumplir su destino a partir de su voluntad.

La tristeza, dolor y desesperación de no saber lo queremos, son infinitamente mayores a la sensación de fracasar en el intento de resolver un problema o superar un obstáculo y bajo esta situación, el error será una oportunidad para comprenderlo y procurar no volverlo a cometer en el siguiente intento. Quienes triunfan, son personas que cometen muchas equivocaciones pero que aprovechan su inteligencia y sensibilidad para aprender de ellas. Un error no comprendido está destinado a repetirse…

Para quienes están atentos, un fracaso es el mejor maestro. La actitud frente a la vida es reflejo fiel de nuestra inteligencia y sensibilidad. La felicidad es inteligente. Aprendemos más cuando nos equivocamos. Las personas que saben mucho son porque se equivocan constantemente.

El valor de intentar algo no se mide por el triunfo o fracaso, es el intento lo que en verdad cuenta. La inmensa mayoría de las personas no se equivocan porque nunca intentan nada. El miedo al fracaso les paraliza, es el miedo a ser ellos mismos lo que les mantiene atados a su propia conformidad. Se les puede reconocer fácilmente, siempre están tristes, tensos o enojados, critican todo lo que ven y nada les satisface.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


diciembre 2003

                                                                

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