| El Sendero (Capítulo
II - 1ª parte)
NOTA DEL EDITOR - Seminario impartido en
la ciudad de Méjico por el Dr. Jorge Carvajal Posada.
Esa
ciencia de la comunicación, es la ciencia del contacto,
nos damos cuenta que podemos tocar todas las cosas, aún
las estrellas. Que aunque las cosas hayan desaparecido hace
millones de años, pueden tener un presente vivo en
nuestra conciencia. Que esa estrella que miramos por la noche
y cuyos fotones llegan hasta nuestros ojos, todavía
no trasformados, después de un viaje de años
luz de miles de millones de km. a través del Universo,
esa estrella a la que tu le das vida en tu cerebro, en tu
retina y en tu conciencia, posiblemente desde el punto de
vista físico hace millones de años que se extinguió.
Después
de su viaje estelar, esa luz es un fantasma que llega hasta
tus ojos para revelarte que la conciencia es eterno presente
y que tu puedes volver el pasado presente, y que el milagro
de la vida es que desde el presente yo puedo no solo reconocer
mi historia, sino que yo puedo transformar mi historia. Que
mi historia no es una sucesión de hechos físicos,
ni una sucesión de fechas, ni una sucesión de
muertes, sino que es una sucesión de eventos con significado
en conciencia. Y en el momento que yo puedo ser consciente
de que pasa algo, en el momento que yo puedo transformar mi
historia, en el momento que yo puedo cambiar el significado
de mi vida, en ese momento renazco, cambio mi vida, en el
momento en que yo puedo ser aprendiz en lugar de víctima,
en el momento en el que más que sufrir la vida y llevarla
como una carga pesada a mis espaldas, en mi psicología
y en mis relaciones, yo puedo liberar mi vida dándole
un significado diferente a la crisis y aprendiendo la lección
de luz y de amor que escondía el dolor.
En
ese momento estoy renaciendo y estoy renaciendo a la vida
y la vida es el encadenamiento de un presente que es permanente.
Vivir el presente es el arte de morir continuamente. Vivir
el presente es el arte de respirar. Vivir el presente es el
arte del aprendiz, y el aprendiz es el discípulo del
Alma. Cuando vives en presente, tú eres el Alma, tú
eres el Amor. Amar es un verbo que no se puede conjugar nunca
en pasado, nunca en futuro, su tiempo único y total
es ya, el presente Universal.
El
Amor no puede dividir, el Amor no espera, el Amor siempre
se da. Y esa ley del dar es la ley del respirar es la ley
de la respiración de la vida, es la ley del Reino Vegetal,
es la ley del servicio que va hasta el sacrificio, es la ley
del expirar. Si yo no expirara porque tuviera desconfianza
en que, para la inspiración ya no me quedara aire,
la vida se moriría, yo me moriría. Pero realmente
psicológicamente hacemos esto, tenemos miedo de expirar,
expirar es la condición de inspirar, morir es la condición
de vivir, morir es morir al pasado, morir a los hechos muertos
para sembrar la semilla de eventos significativos que germinen
en nuestro presente de tal manera que cada instante sea un
florecer de una conciencia. Ese es el desafío del sendero,
ese es el desafío del discípulo.
Nuestro
drama en la vida es que no estamos donde estamos, no estamos
en nuestro tiempo. Yo estoy aquí pero no estoy conmigo,
yo pretendo estar contigo pero como no estoy conmigo no estoy
contigo, no estoy con nadie. Es decir, yo no estoy y como
no estoy conmigo pierdo la noción de lo que soy, de
mi ser y me identifico con el no ser, he ahí el gran
drama de la vida. El drama de la vida es confusión,
confusión es neblina espesa, es espejismo, es ilusión,
es confundir el ser con el no ser.
Un
médico de esta época no es el médico
de las moléculas, él tiene que saber de Ciencia
y de Tecnología y tiene que saber de Neurotransmisores
y de Neuropéptidos y tiene que saber de algunas especialidades
para des-especializarse, para integrar. Un médico que
trata al hombre molecular, está tratando al hombre
que nació hace 3.000 millones de años, pero
ese no es el hombre de hoy. Tanta, tanta agua ha corrido bajo
los puentes de la vida, bajo las fusiones de la vida, y la
eclosión no es más que la fusión continua
de todos en estas cosas, a través de un proceso de
conciencia continuada. Tanta agua ha corrido desde entonces,
que ya nosotros no podemos ser los mismos.
Pero
si todas tus moléculas son apenas un instrumento de
tu violín. Y tu violín tiene música y
tiene alguien que lo toca adentro, y hace parte de una orquesta
y de una sinfonía que es planetaria. Y si yo te trato
por fuera del contexto, si yo creo que tú apenas eres
un texto, y que necesito bibliografía para aprenderte
y no aprendo que la bibliografía es la luz de tus ojos,
es tu sonrisa, es la música de la vida, es bibliografía
viva. Que tú tienes la Biblia, el Plan de la Creación
inmerso en tu cuerpo, pero no sólo en tu cuerpo que
es el instrumento, sino en las notas que le arrancas a este
instrumento desde tu vida. Cuando yo aprendo que, si tu estás
conmigo estamos resonando y resonando es reencarnándonos,
porque somos encarnación del sonido. Y cuando yo estoy
genuinamente contigo, estamos haciéndole el Amor a
la vida, porque nos estamos reencarnando a través de
la dimensión infinita de la escucha. porque la escucha
humana, es aquello que le da sentido al sonido, a la palabra.
Jorge Carvajal Posada
Marzo 2008
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