| El Sendero (parte 6)
NOTA DEL EDITOR - Seminario impartido en
la ciudad de Méjico por el Dr. Jorge Carvajal Posada.
Cuando la rueda de la vida se mueve a cualquier
velocidad y tú estás en el centro, tú
eres toda la velocidad de la rueda de la vida pero eres la
quietud. Eres el ojo del huracán, en ese momento estamos
en el centro del huracán, en el ojo del huracán,
en el vórtice infinito de una transmutación
que si Uds. se ponen las manos en el corazón dirán
¡Dios mío!, ¿Quién fui yo ayer,
quién fui yo hace 10 años?, y si se las ponen
en ese momento van a descubrir que ya no son los mismos, ya
no pueden ser los mismos. Estamos tratando algo desde el Universo
molecular, las esencias florales, las vibraciones, pero el
hombre es un órgano de 49 octavas, estamos jugando
apenas con la última octava. La octava física,
vibracional, electromagnética.
¿Y que se hizo el hombre de las emociones?,
¿Y que se hizo el hombre del sentir?, ¿Y que
se hizo del hombre del pensar, del resonar cósmico,
de la línea superior de la conciencia trascendental?
¿Y dónde está Dios en nosotros?, ¿Y
dónde está la imagen de Dios? ¿Qué
hemos hecho de ella?. Que construimos un pequeños Dios
a nuestra imagen y semejanza y ya no somos a imagen y semejanza
del Creador y de la Creación y de la Naturaleza, que
es la causa del Creador, sino que somos imagen y semejanza
de nuestros propios prejuicios.
Nos inventamos un pequeño Dios ajeno
y lejano para morir víctimas del dogma, y en nombre
de Dios hicimos la guerra, y en nombre de Dios la violencia,
y en nombre de Dios las más cristianas de las civilizaciones,
las más violentas de las civilizaciones. Si yo les
contara que el país más católico del
Mundo es Colombia, tal vez Uds. se reirían, pero es
cierto, es el país más católico del Mundo.
Pero esa religiosidad que no es religión, nos ha llevado
a la violencia, nos ha llevado a la intolerancia, nos ha llevado
a la muerte, porque la religión puede ser, cuando es
religiosidad un instrumento de separación, un instrumento
masoquista para torturar una civilización entera, en
vez de ser, un instrumento del religar de la verdadera religión
que es la ciencia de fusión, la ciencia de la unión.
Esa ciencia que está ahí implícita en
la semilla.
Lo tenemos todo, todos los ingredientes están
allí, en ebullición. Todos los ingredientes
del misticismo, esta es una era donde el antiguo misticismo,
aparentemente dejado de lado y condenado, está resurgiendo
y esta renaciendo en nuestro corazón. Todos nosotros
somos místicos, pero ser místico necesita de
la ciencia. Somos místicos que necesitamos entender,
necesitamos comprender, no es la fe ciega, sino la fe madura
de quien lleva su intelecto a su corazón y piensa con
su corazón. Empezamos a pensar también con el
corazón.
Aprender este arte de llevar el místico
al científico para realizar en nosotros el paradigma
positivista de la ciencia, pero también el paradigma
trascendental de la religión, pero también llevar
ese paradigma fluido de, vivir los pares de opuestos, el espíritu
y la materia, en color, en música, en poesía,
en sanación. Y así a través del artista
que hay en nosotros conjugar espíritu y materia para
ver que la religión y la poesía, que la ciencia
y la filosofía, que la magia y el arte no eran cosas
distintas, sino que eran la misma sustancia fundamental del
mismo río de la Creación. Que eran la misma
luz que pasa a través del prisma de la vida y nosotros
podemos dividirla en todos los colores que reconocemos. En
ese río entonces empezamos a aprender la ciencia de
la comunicación.
Jorge Carvajal Posada
Agosto 2007
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