| El Sendero (parte 4)
NOTA DEL EDITOR - Seminario impartido en
la ciudad de Méjico por el Dr. Jorge Carvajal Posada.
Realmente el planeta es una creación
de la vida, la vida no aparece en el planeta por sus condiciones
especiales, el oxígeno por ejemplo era un elemento
terriblemente tóxico, esas bacterias que están
en cada una de nuestras células, una mitocondria ,
no es más que una bacteria modificada, aliada cooperativamente
conspirando con nosotros para crecer en la evolución
a través de nuestro cuerpo. Ellas tuvieron que producir
el oxígeno, tuvieron después que eliminar el
calcio para construir su exoesqueleto. Y todo lo que en la
evolución fue tóxico y fue obstáculo
de la evolución se volvió luego elemento indispensable
de la evolución.
El elemento más tóxico y más
venenoso fue el oxígeno, pero gracias a ese aprendizaje
de millones de años de evolución estamos hoy
aquí, respirando oxígeno. El oxígeno
hoy no sólo no es veneno, sino que es condición
de la vida. El calcio era un elemento terriblemente tóxico
porque nosotros somos mar, nosotros somos plasma primitivo,
hemos salido de la semilla del mar, y esa semilla del mar,
es nuestra sangre, es nuestro plasma salvo el calcio, pero
como el calcio nos intoxicaba y nos sobraba, la célula
se ideó estrategias para bombearlo y esas bombas de
calcio son el cerebro celular, son el principal instrumento
de comunicación con la célula.
Pero no solo esto sino que con ese calcio,
que impedía que resonáramos con el plasma del
mar, nos construimos una casa, construimos una casa y habitamos
en ella , construimos nosotros Juan, Juan Caracol, construimos
nosotros una casita de calcio para habitar en ella y protegernos
de la fuerza de la gravitación., pero luego conquistamos
la tierra y esa casa ya no fue una casa externa fue una casa
interna, ya no fue un exoesqueleto, ya fue un endoesqueleto,
que nos permitió algún día levantarnos
y desafiar la fuerza de la gravedad y alinear nuestras energías
y ascender por el sendero de la ronda , por el sendero de
la serpiente, por el fuego del Kundalini a nuestro origen.
En ese día empezamos el sendero, el
sendero de regreso, es el regreso a nuestra casa, es el regreso
a nuestro hogar, a nuestra hoguera, a nuestro fuego original,
aquel fuego que nos dio el origen es el sendero de regreso
a nuestro Padre. El sendero es un recorrido por uno mismo,
es un recorrido desde el centro hasta el centro. Es un recorrido
de síntesis, la nuestra es una cultura de síntesis,
es allí donde estamos, pero no hablemos de la evolución,
no hablemos de esa Ingeniería genética maravillosa
que permitió crear para cada una de nuestras células
una antena que si la uniéramos por sus puntas formaría
10.000 millones de Km. de longitud, el ADN tiene esa longitud.
Que es una antena de resonancia igual al diámetro del
sistema solar. Nosotros somos el sistema solar, estamos resonando
con el sistema solar, tenemos una antena para captar sus vibraciones
electromagnéticas, tenemos una antena enrollada para
reflexionar, para autoentretener esa información, para
conservarla y darle vitalidad a nuestras células y
darle vitalidad también a nuestra conciencia.
Pero si nosotros vamos siguiendo ese sendero
de descenso, desde el Universo molecular hasta la célula
humana, hasta el organismo humano y miramos nuestras civilizaciones
y miramos nuestro recorrido, nos damos cuenta de pronto, que
nosotros, el mismo hombre, miramos hacia el cielo y encontramos
un Dios trascendente, el Dios del fuego, el Dios del trueno,
el Dios de la transmutación. Y que ese Dios trascendente
hizo que tuviéramos una visión mística
del Mundo. Ese Dios trascendente hizo que nosotros creáramos
una Edad Media, con todos sus claro – obscuros, con
todas sus luces y sus sombras. Pero nos damos cuenta que como
seres humanos, una día descendimos ese Dios a nuestro
corazón, sentimos a Dios en nuestro corazón,
humanizamos a Dios. Hicimos un Dios más cercano y entonces
nació la Ciencia, nació el Arte, nació
la Poesía, nació el Renacimiento.
Jorge Carvajal Posada
Mayo 2007
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