| El Sendero (parte 3)
NOTA DEL EDITOR - Seminario impartido en
la ciudad de Méjico por el Dr. Jorge Carvajal Posada.
Cada quien está buscando la receta del
color, del sonido, de la flor, del punto de acupuntura, el
movimiento mágico o el ritual mágico externo
para crear un fenómeno fuera sin que el corazón
se transforme adentro. Cada quien está tratando de
perfumar afuera el aura, sin entender que tiene que nacer
la semilla y emerger la flor y emanar el perfume desde adentro.
Cada quien está tratando de hacer por el otro, sin
conocer que nadie más que el otro puede hacer, y mejor
que el otro, puede hacerlo desde su propio corazón.
La gente se puede sanar.
El terapeuta es un catalizador, es un encendedor
de la chispa, es un encendedor de Eros, es un encendedor de
la fuerza de la vida que podrás llevar desde el leño
del amor, para que cada uno de nosotros entendamos que no
somos un recipiente para llenar, sino que somos una tea para
encender desde adentro, eso es la vida.
Cuando nuestra causa es la dimensión
de la vida. Cuando aprendamos que somos únicos, totales,
irrepetibles, indivisibles. Cuando sepamos que cada uno de
nosotros tiene una canción para darle al mundo, tiene
una nota única para darle al Universo. Cuando aprendamos
desde la vida, que cada uno de nosotros es absolutamente necesario
en el proyecto de la Creación. Cuando aprendamos que
cada uno de nosotros es un proyecto psíquico irrepetible,
tan milagroso que no pueden existir dos personas como tú,
ni existieron ni van a existir, que eres una estrella, eres
una galaxia, eres un vórtice de conciencia absolutamente
necesario para el Universo.
Cuando aprendamos que mientras el Universo
va en expansión vertiginosa regido por las leyes de
la entropía, la vida va en una contracción vertiginosa
regida por las leyes de la información y la conciencia
y la negentropía. Cuando pensamos que el Universo se
expande en su cosecha y en su fruto y comprendemos a la vez
que nosotros desde la vida nos contraemos en el programa fundamental,
hasta la semilla para sostener el orden del Universo y anclar
este universo que sino explotaría en su expansión.
Cuando aprendamos a reconocer que en cada segundo,
el big-bang, la contracción y la expansión se
están sucediendo en nuestro propio corazón.
Cuando reconozcamos que nosotros somos órbitas del
planeta, desde el punto de la conciencia, que están
orbitando y cuando yo te encuentro a tí, tú
eres un cometa maravilloso que pasa por mi atmósfera
unos segundos, y me fecunda. Y cuando tú cometa, te
vas de mi órbita planetaria, yo planeta ya no soy el
mismo, y tú cometa ya no eres la misma, ya no podemos
ser iguales, desde este momento hemos renacido.
Cuando comprendamos que la ley de la
vida es la ley del morir. Y que es muriendo como se nace,
que es desprendiéndote como consigues, que es desarraigándote
como te liberas, que es reconociéndote en el otro como
afirmas tu individualidad. Cuando empezamos a sentir que somos
una red colectiva de un solo cuerpo, de una sola conciencia
que se extiende hasta el infinito. Y ya tú no estés
ahí, y yo estoy aquí, sino que en la conciencia
sincrónicamente hacemos parte del mismo tiempo del
mismo lugar, de la misma poesía de la vida; cuando
eso se vuelva vivencia cotidiana y el abrazo no sea con z,
sino con s, y entonces nos podamos abrasar, es decir, compartir
el fuego de tu corazón, vamos a tener un planeta más
bello, vamos a transformar nuestra casa.
Jorge Carvajal Posada
Abril 2007
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