| El Sendero (1ª parte)
NOTA DEL EDITOR - Seminario impartido en
la ciudad de Méjico por el Dr. Jorge Carvajal Posada.
Capítulo 1
Los encuentros son citas.
Las relaciones son espacios,
donde el alma realiza su destino.
Hablaremos de música. Cada uno de Uds. recibió
una semilla al entrar, esa semilla está llena de sentido,
es una semilla de luz, una semilla de amor, es una semilla
de Paz, es algo que vamos a sembrar en el surco de nuestro
corazón. Es una semilla que va a simbolizar nuestro
médico interior. Esa semilla no es algo externo es
algo que ya está dentro de nosotros, es un ave dispuesta
al vuelo, es un corazón dispuesto al ritmo, es un programa
dispuesto a ser en cada uno de Uds. raíz y fruto y
hojas y bosque, y savia y sangre. Pero sobre todo consciencia,
ciencia interior de nosotros.
Por eso, el símbolo de ese seminario
es esta pequeña gran semilla, porque es un espejo en
el que ustedes se pueden mirar, y pueden soñar. Ahí
ustedes pueden ver la fusión, pueden ver el big-bang,
pueden ver la expansión, pueden verse a sí mismos
reflejados, pueden ver 3.500 millones de años de evolución
vivos latiendo en el corazón de cada uno de ustedes.
Ahí podemos ver y sentir la vida, cuando esa semilla
no es algo externo, cuando es el libro abierto de la vida.
Cuando esa semilla es el espíritu inmerso en la materia.
Cuando esa semilla es la física, es la química,
es la poesía, es el programa de la creación,
es el milagro de la vida.
Vamos a armar una sinfonía, una resonancia
conjunta. Vamos a renacer, renacer es redescubrirnos. Redescubrirnos
es despertar. Despertar es acceder a nuestra humanidad, es
reconocer nuestra historia, y no para sufrirla sino para llenarla
de significado vivo y presente. Vamos a tratar de vivir en
presente, en ese presente infinito del ahora y aquí,
que está naciendo en cada segundo de nuestro corazón,
para que nosotros podamos liberar en esa semilla, ese potencial
infinito para que se pueda expandir.
Podríamos resumir el seminario,
diciendo, que en un fruto podemos ver muchas semillas, pero
en una semilla están todos los frutos, todas las posibilidades.
Que hay muchos mas frutos en una semilla, que semillas en
un fruto; y que si en lugar de cosechar el fruto, de tener
expectativas, de buscar resultados, nosotros acogemos en nuestro
corazón la palabra del sembrador, abrimos el surco
de nuestra tierra fértil a la escucha, para esa escucha
humana que nos permite resonar con el otro; y en ese surco
de paz, sembrar la semilla de amor para que nuestro fruto
sea un fruto de libertad, estamos así accediendo a
nuestra humanidad.
Jorge Carvajal Posada
Marzo 2007
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