Patricia May U.

Antropóloga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Quién es Patricia May? 

  Las elecciones de la vida I

Patricia May U.

En el transcurso de mi vida personal y de los otros, me impresiona ver cómo lo que alguna vez supe a nivel intelectual, el principio de causa y efecto, aquello de que nuestros pensamientos y acciones son simientes de la situación que posteriormente se irá desenvolviendo en nuestra existencia, de que en cada instante estamos sembrando futuro, es un principio insoslayable que tarde o temprano aprendemos a reconocer.

  

Al vivir estamos constantemente eligiendo: la vocación, la pareja, el trabajo y otra serie de cosas pequeñas que conlleva el quehacer diario. Sin embargo, hay una elección de la cual pocas personas son conscientes y que tiene que ver con el sentido de existir: la inspiración de fondo que irá sutilmente modelando las acciones concretas a realizar.

  

En el tema de las elecciones hay niveles y, en una vida consciente, estos deberían estar claros. El nivel más abarcante y de fondo —en torno al cual deberían organizarse todos los demás— tiene que ver con el llamado del alma a actualizar y entregar aquello que soy. Este ser que mora en el centro de la conciencia humana es el punto central de lealtad, fidelidad y sumisión al cual los seres humanos debemos responder. Nuestras «fallas» tienen que ver con no ser lo suficientemente fuertes y conectados como para responder a nuestra alma. El alma mora en la plenitud, en la potencia de ser, y si pudiéramos expresarlo así, su anhelo es irradiar su luz en el mundo de manera potente, amorosa, sabia, armónica y clara.

   

Son aún escasas las personas que teniendo un contacto con este ser central, son fieles a sí mismas y se evalúan en relación a acertar o a fallarse a sí mismas en su razón de estar en el mundo.

   

El sentido de vida alineado con lo que somos debería entonces constituir la viga central en torno a la cual escogemos. No traicionar a nuestro ser. Responder a la vocación, a la voz interna. Todas las decisiones que tomamos ya sea de estudio, trabajo, familia, uso del dinero y del tiempo, se pueden catalogar en relación a si están respondiendo a lo que anhelamos en el alma, a lo que somos.

   

Lamentablemente, la actual mentalidad nos llama a vivir en forma permanente centrados en valores exteriores, en estímulos que tienen que ver más con la apariencia, lo que constituye la gran dictadura inconsciente de nuestros tiempos. Esta dictadura es especialmente grave porque se cuela por debajo del umbral de la conciencia.

 

Sucede que después de muchos años de ser fieles a ella, quizás un día despertemos, ya sea por algún gran golpe vital o por alguna crisis interna (que siempre es un llamado del alma), y nos demos cuenta de cuan hipnotizados hemos vivido, haciendo elecciones y tomando caminos que no tienen nada que ver con lo que realmente anhelamos.

  

Ser fiel al alma no es responder a los cambiantes estados emocionales, a los entusiasmos pasajeros, a los esquemas mentales y, obviamente, está alejado del tema de la imagen o de la valoración de los otros. Ser fiel al alma es responder a ese sonido de fondo que nos inspira, que tiene que ver con nuestra razón de vivir, que nos entusiasma como algo que hace que nuestra existencia valga la pena y nos conecta con la idea del legado que quisiéramos dejar al partir hacia otras dimensiones.

 

Junio 2004

 

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