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Ana María Rivera - Abogado

COMO NEGOCIAR UNA SEPARACION CON ÉXITO

Si usted va a darse una vuelta a los tribunales de familia cualquier día de semana podrá apreciar que se encuentran absolutamente llenos de gente. Los nuevos tribunales de familia fueron creados y el procedimiento oral que se ha establecido, bajo el espíritu del legislador de que un solo tribunal tuviera competencia para conocer los diversos aspectos jurídicos que afectan a una familia: separaciones, divorcios, nulidades del vínculo matrimonial, tuición, pensiones de alimentos, régimen comunicacional (lo que antes se denominaba visitas), interdicciones, autorizaciones para que los menores puedan salir al extranjero, etc., y se implementó un sistema oral de modo que el juez tomara conocimiento inmediato y directo del caso que le tocaba conocer, en base a audiencias orales concentradas, todo con la finalidad de acelerar los procesos y crear un sistema más eficiente del que conocíamos.

El tema es que la implementación de los tribunales de familia en nuestro país, no fue un procedimiento gradual, de modo que se pusiera a prueba el sistema, primero en regiones menos pobladas, para así ir apreciando su funcionamiento, sino que comenzaron a funcionar en todo Chile. Por otra parte, al evaluar el número de casos que recibirían, no se consideró del todo, por parte de Ministerio de Justicia, que de los tribunales de menores que tenían una determinada competencia, este se ampliaría a aquellas materias que antes se encontraban bajo la jurisdicción de los tribunales civiles, como también que la existencia de los divorcios, figura nueva en nuestra legislación, incrementaría la demanda ante los tribunales, estos y otros factores, en grandes líneas, han hecho, que nuestros tribunales de familia, estén colapsados. El tiempo que media desde el ingreso de una demanda y la fecha que se otorga para la primera audiencia, que se denomina audiencia preparatoria en los casos de divorcio, por ejemplo, suele ser de varios meses. Al ingresar a la sala los jueces anuncian que por un reciente autoacordado de la Corte, que sólo se cuenta con 30 minutos para esta audiencia. Vale decir, en ese mínimo tiempo, el juez debe llamar a conciliación a las partes y si esta no se produce-que es lo usual- debe ratificarse la demanda en todas sus partes, contestarse, reconvenir (contrademandar), fijar los puntos a probar y enunciar cada parte los medios de prueba de que piensa valerse en la audiencia de juicio y así el tribunal procede a fijar la fecha de la audiencia de juicio, en varios meses más.

Cabe destacar que si se trata de un divorcio unilateral en que no hay acuerdos, 30 minutos son del todo insuficientes, por lo que solo se alcanza a avanzar a un tercio de lo que debiera verse en la audiencia preparatoria, para continuar luego meses mas tarde en una nueva. La audiencia de juicio es otro tema, pues si no ha llegado la respuesta a los oficios solicitados (que suelen pedirse con frecuencia, para acreditar rentas de los cónyuges, declaraciones en impuestos internos, informes bancarios, situación previsionall, etc) o si la asistente social de la municipalidad que corresponda no ha evacuado o no ha acompañado el informe solicitado por el tribunal acerca de las circunstancias domésticas de las partes, esta audiencia no se lleva a efecto, sino que por lo general también se suspende, y se fija una nueva fecha para, adivinen, otro tiempo más, que también suele ser de meses.

Si tenemos la suerte de llevar a efecto la audiencia de juicio, el juez tiene aproximadamente 45 minutos para que se reciba la prueba: declaraciones de testigos, declaraciones de las partes si se han solicitado, recibir documentos, etc., escuchar las observaciones a la prueba y el alegato final y dictar veredicto…..rara vez se alcanza en estos tiempos en una sola audiencia….Si a esto le agregamos la incomodidad de estar ventilando los asuntos íntimos de una familia en una sala del tribunal, la sensación interna de los clientes, luego de las audiencias no es precisamente la mejor.

Por ello debemos reevaluar nuestros reales intereses cuando queremos someter nuestros conflictos a una solución judicial. Existe una herramienta muy válida y eficiente que es la negociación directa, también la mediación, procedimiento mediante el cual, un facilitador(a) que es el(la) mediador(a) ayuda a las partes a reconocer desde sus posiciones cuáles son los intereses comunes y las insta a propender a un acuerdo que los beneficie a ambos. Este acuerdo nace libremente de la voluntad de las partes y no es impuesto por un tercero: llámese juez, árbitro, por lo que las posibilidades de cumplirse, es más alta. Este procedimiento se lleva a efecto en la oficina del mediador(a) y puede durar lo que las partes requieran, mediante un sistema de audiencias que las mismas partes programan en conjunto con el mediador. Existen mediadores licitados a quienes los tribunales le entregan un determinado número de casos y mediadores privados, a los cuales las partes pueden dirigirse libremente. Si a esto sumamos la existencia de una gran cantidad de abogados dedicados al tema de familia, conocedores de la lentitud del sistema judicial, quienes estarán llanos a asesorar a sus clientes para lograr una transacción, la que una vez que se suscribe, se solicita su autorización judicial para que tenga plena validez ante los tribunales.

Con estos sistemas, evitamos el largo y tedioso camino judicial que más que solucionar conflictos, muchas veces genera mas animadversiones entre los interesados. Si una pareja toma la dolorosa decisión de separarse, debe distinguir dos grandes campos: la relación marital y la relación parental, se separan los cónyuges, no los hijos y en esta delicada área, hay que hacer un serio esfuerzo consciente para sacar lo mejor de si mismo, en aras de beneficiarlos a ellos, quienes sin duda necesitan a ambos padres. Ellos piden que nos comportemos con madurez y altura de miras en esos difíciles momentos.

He escuchado en mas de una oportunidad referirse al matrimonio como un negocio, pues a mi juicio esta idea es errónea, el matrimonio es un camino y si por diversas circunstancias se produce una separación, quienes asesoramos en familia debemos apoyar a la pareja o a quien nos consulta a “reconstruírse” y no a destruír a quien fue nuestro compañero o compañera de vida.

Con este planteamiento quiero ir presentándoles diferentes alternativas para negociar una separación de la forma más exitosa posible, entendiéndose por tal aquella que deje a los futuros ex cónyuges en la mejor situación posible y a los hijos protegidos.


 

ANA MARIA RIVERA A.

ABOGADO U.C.

Julio 2008

 
 
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