El Samsara
Todos los alegres parroquianos del Cerro
Alegre conocen al Samsara que se erige como uno de los notables
de la gastronomía de la V Región. Y con muchísima
razón, pues ir a comer al Samsara es, de verdad,
toda una experiencia de gozo para los sentidos. Desde que
uno entra, se percibe un aroma especiado, delicadamente
dulzón y embriagador que hace evocar las mejores
experiencias gastronómicas propias y ajenas, reales
o soñadas, de las cuales se alimenta la memoria evocativa
de todo soñador y sensual gourmet. La ambientación
es top, moderna, minimalista, acogedora, justa y precisa,
pero con un toque de cultura que lo impregna todo, desde
la omnipresencia del Chef siempre alerta mientras arma los
platos con ritmo constante y laborioso desde la pequeña
cocina a la vista, hasta los mozos y mozas, todos jóvenes,
que atienden con dedicación y mística y que
pueden conversar sin problemas en diversos idiomas con el
público extranjero que ha hecho de este restaurant
uno de sus favoritos.
Se trata de una solidísima cocina
de autor de fuerte inspiración tailandesa. Los currys
en base a filete, ave, pescados y camarones son abundantes,
deliciosos e intensos y siempre se sirven con arroz jazmín,
albísimo, sabroso y de impecable presentación.
La semana pasada probé Phad Thai, fideos de arroz
salteados con brotes, verduritas y camarones, que me hizo
alcanzar las doradas cúspides del gozo culinario.
Y es que la cocina tailandesa es así…. las
texturas, la humedad, las especias aromáticas y las
hierbas exóticas como el lemon grass pueden reconocerse
en cada bocado, disueltas en la cantidad exacta de leche
de coco, en una armonía que se parece mucho a lo
perfecto….
Pedimos vino en copas, estaba delicioso….
pero yo tan concentrada en los sabores del plato no recuerdo
la Viña. Sí la cepa… pero eso es fácil,
la mía siempre es Carmenère.
De postre, un flan de coco, delicioso, que
resultó ser la misma receta casera regalona de mi
familia, pero estaba perfecto, porque un flan casero siempre
será un postre perfecto.
Calle Almirante Montt 427, Cerro Alegre,
Valparaíso. Tel. (32) 2592492
Restorán Sazón
Peruana
Aun cuando Reñaca es un sector plenamente
turístico, la verdad sea dicha, es difícil
encontrar un restorán que esté lleno en invierno.
Sazón peruana es la excepción, según
pudimos constatar hace pocos días, cuando lo visitamos
un Sábado del frío mes de Mayo a la hora de
la cena. No era fin de semana largo, y, sin embargo, este
restorancito estaba lleno, y de su interior emanaba esa
cosa cálida y acogedora que invita a entrar y lo
predispone a uno para disfrutar de un momento grato. Descartamos
otros restoranes que prometían platillos gourmet
y decidimos probar este rinconcito de Perú, y no
nos equivocamos, pues allí dentro la gente lo estaba
pasando bien. La ambientación es sencilla y nada
de sofisticada, y ofrece una carta de platos peruanos que
tampoco puede calificarse como gourmet, pero que posee algo
de la sabiduría y sabrosura de una cocina reconocida
mundialmente como lo es la cocina de nuestros vecinos del
norte.
Probamos el exquisito pisco sour, un rico
ceviche de reineta con cebolla morada, choclo peruano y
zapallo para equilibrar la acidez, y unas papas huancaínas
picantitas. De postre un suspiro de limeña no demasiado
dulce, por suerte. Siempre he dicho que la cocina peruana
es gusto de hombres pues es muy, pero muy contundente, aliñada
y sabrosa, pero que su presentación deja mucho que
desear. Consecuente con lo anterior, este restorán
monta sus platillos respetando la tradición, así
que no esperen nada deslumbrante… sólo rica
comida, un ambiente acogedor, y agradable música
en vivo. Por más de dos horas pudimos disfrutar de
un simpático grupo que nos acompañó
con canciones peruanas, españolas y argentinas en
un tono adecuado que supo respetar el espacio de la conversación.
Recomendable para quienes buscan comida rica
y sencilla, ambiente acogedor y buenos precios.
Av.Borgoño 15279, Reñaca.
Reservas y pedidos para llevar: Tel 2736675
Restaurante
La Maison des Fous
Si andan por Maitencillo, Zapallar o Papudo,
les recomiendo ir a cenar o a tomar un traguito en el restaurant
“La Maison des Fous”. Los fines de semana largos
y en vacaciones hay música en vivo, en un ambiente
entretenido, colorido, lleno de vida.
Para entrar, hay que subir una escalera que
lo lleva a uno a un mundo como de Alicia en el País
de las Maravillas… o sea… algo loco, desordenado,
creativo, alternativo …. Con razón se llama
“la casa de los locos” en francés. No
acierto a describirlo… tienen que ir y verlo….
Vigas desnudas de lo que antes fueron paredes, miles de
objetos de colección, muros donde cada uno escribe
un recuerdo, un baño sorprendente y muy limpio, fotos
de visitas ilustres y otras no tanto, un piano, un bar amplio
y acogedor… todo preparado para pasarlo bien, o, mejor
dicho, para vivir una experiencia inolvidable. Yo fui a
almorzar, y pude constatar que todo el mundo llamaba por
teléfono y subía a hacer reservas para la
noche, pues iba a cantar Eduardo Peralta.
La carta es variada y atractiva. Cocina fusión
de inspiración francesa con mariscos y pescados frescos
de la zona, que emplea técnicas de la cocina tailandesa
con un resultado realmente sorprendente. Probamos unas crèpes
gratinadas rellenas de tomate fresco y albahaca con salsa
de mariscos y parmesano. Sorprendente y verdaderamente deliciosa
receta. Me dijo el Chef que la Crèpe más rica
era la que llevaba salsa de locos… habrá que
probarla en uan próxima oportunidad. También
pedí un Wok de camarones y ostiones al curry que
llevaba verduritas bien crocantes… me encantó
porque se sentía el gustito a la leche de coco y
el picante era suave, un plato muy logrado, sabroso, novedoso
y nada de pretencioso. De postre una inolvidable crème
brûlée de chocolate aromatizada al cointreau:
definida, suave, contundente, aterciopelada e intensa. La
costra de caramelo recién gratinada. ¡Felicitaciones
al Chef! Un postre que no olvidaré y que intentaré
reeditar en una versión más femenina. ¿Habrán
postres femeninos y postres masculinos, se preguntarán
ustedes? Pues sí, y la crème brûlée
de que les hablo era marcadamente masculina.
En el restorán trabaja toda una familia
que goza con lo que hace, son creativos, amigables y apasionados,
y logran que uno se sienta invitado a volver.
Dirección: Blanco Nº 151, Papudo.
Tel. 33 790552. Cel. 09 2162447
Tomar
tecito en el cerro Concepción

Cada día el cerro Concepción
y el cerro Alegre se ponen más entretenidos. Yo estoy
yendo todas las semanas por esos lados a clases de canto,
así que he podido conocer los nuevos lugarcitos y
restoranes, cuál mejor que el otro. Les prometo que
las voy a poner al día con mis mejores datos, pues
pretendo que esta nueva sección sea una guía
gastronómica que les sirva para saber dónde
se come rico, con buen ambiente y buena onda.
Quise empezar con lo más simple: la
hora del té. Les recomiendo ampliamente “La
Tetería” en calle Concepción 260 B,
Cerro Concepción. Pueden visitar su blog www.teteriadelalma.blogspot.com.
Entrarán por la puerta de una casita
típica de ese barrio que las va a retrotraer al pasado,
aun cuando la decoración es una fusión sencilla
y acogedora de elementos tradicionales y de vanguardia.
Hay colecciones varias, y unas mesitas encantadoras. Muy
probablemente se encontrarán con turistas franceses,
alemanes y canadienses que las saludarán amablemente.
Y ahora pasemos a la médula de este
artículo: Les cuento que todo lo que allí
sirven es rico, muy sencillo, pero delicioso. La última
vez me comí un sándwich de pimientos asados
y humus en pan pita. El pan estaba recién horneado
y tibiecito, los pimientos sabrosos y el humus… en
fin…. exótico y especial como es el humus.
Para las que no lo saben, el humus es un antipasto o mezze
árabe que consiste en un puré de garbanzos
y tahine (pasta de semillas de sésamo) con aceite
de oliva, jugo de limón, una pizca de páprika,
etc. Primera vez que probaba esa combinación y la
encontré deliciosa, se las recomiendo. Tomé
té verde con caléndula, muy aromático,
y para completar, me tenté con un kuchen casero de
duraznos frescos y crema pastelera, recién hecho,
con un delicioso sabor de kuchencito hecho en casa. Les
confieso que todo el cerro estaba impregnado de un aroma
irresistible que salía de la cocina…. Pregunté
y me contestaron que eran los galletones avena…. ¡¡galletones
de avena dirán ustedes!!! Sí….. y, como
se imaginarán, tampoco me pude resistir.. tuve que
probarlos…. estaban ¡¡fantásticos!!!,
blanditos, sabrosos, recién salidos del horno.
Bueno… ahora ya lo saben…. Cuando
quieran arrancarse del mundanal ruido se van para allá….
En una de esas nos encontramos.
Cariños, y bon appétit!