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La Actitud positiva en el Emprendimiento-
La Historia de un Milagro
Fue un día de verano del año 2009,
cuando entré a una conocida peluquería de la
capital. Conocí a Susana; al principio sólo
miraba como tejía, después ya comencé
a conocerla, a conocernos.
Me gustaba el trabajo prolijo
que hacía con el crochet.
- Disculpa, ¿tú haces chalecos a crochet para
vender?
- Sí, me dedico a eso, y también hago otras
cosas.
- ¿Cómo qué?
- Carpetas, cortinas, poleras, individuales, etc…
A partir de este momento comenzó
una hermosa y profunda amistad.
Ella tejía, pero la gran diferencia era que le costaba
hacerlo, un poco más que a las otras personas.
Susana Guerrero Fricke nació
en la clínica Alemana hace 43 años. Nació
con Mielomelingoceles, es decir, el tubo neural no se desarrolló
en forma completa los tres primeros meses de gestación;
esto significó que al nacer padeciera de Espina Bífida,
Hidrocefalia, luxación de cadera y con su lado izquierdo
rígido.
Los médicos le daban horas
de vida, y la única forma de poder hacer algo era implantando,
dentro de las primeras 24 horas de vida, una válvula
que fuera del cerebro al corazón. Con este diagnóstico
pasó las primeras 24 horas de su vida y se extendió
hasta los 17 años. En ese instante, debido a su edad,
se le debió colocar una segunda válvula más
grande, que iba del cerebro al peritoneo.
Susi continuó con su lucha
dispuesta a ganar por la vida; su actitud y misión
eran tan grandes como su alma.
Ella fue la segunda de tres hermanas
de una familia bien constituida y asistió al colegio
como cualquier niña “normal”; además,
a su corta edad tuvo que hacer de psicóloga de sus
propios padres, debido al dolor y la pena que ellos sentían
al ver el esfuerzo que debía hacer para realizar cualquier
tarea. Por todas estas vivencias, fue una niña y adolescente
tremendamente tímida; sin embargo muy madura. Su grado
de timidez era tal que tartamudeaba continuamente, recuerda.
- Susi, pero ¿en qué
momento aprendes a tejer a crochet, bordar y hacer labores
tan finas?
- Xime, mi abuela, con mucho amor, me dijo: “No importa
que no sepas escribir, pero hacer esto te ayudará a
salir adelante en el futuro”. Es así como su
abuela le enseñó con dedicación y paciencia
diversas labores; su objetivo era que la joven lograra finalmente
una profesión.
- ¿Cómo pasas a ser la persona que conozco hoy?...
que no es tímida, no tartamudea y es empresaria.
- Cuando tenía 22 años, mis abuelos fallecieron,
lo que significó un fuerte remezón en mi vida.
Eso me hizo despertar y decir: “¡Susana, tú
tienes que cambiar!
En esa época, una amiga le dio un gran consejo: “Susana,
tú tienes mucho amor para entregar a los demás”.
De esta forma, ella comienza a
hacer “su currículo de vida” o dicho con
más propiedad, a forjarse como una de las personas
más grandes que he conocido en mi vida.
A los 21 años, la presidenta
de “La Liga Contra la Epilepsia” la invita a trabajar
y a mostrar a los pacientes con epilepsia que, aunque una
persona esté en una silla de ruedas, sí es posible
realizar trabajos remunerados y, a su vez, debe enseñar
es estas personas a realizar diversas labores.
A los 26 años entra a trabajar
a “Hogar Creces”, un lugar de acogida para niñas
en riesgo social; inicialmente, trabajaba como profesora de
labores con crochet y bordado. Con los años se transformó
en una especie de tutora para las niñas, o como ella
me lo dijo: “Soy una especie de mamá sustituta”.
Me explicó que tenía
que enseñarles buenas costumbres, hábitos, y
darles Amor.
¿Sabes, Xime?, pensé
que cuando comenzara a trabajar, las niñas se iban
a impactar al verme en una silla de ruedas; pero sentí
mucha alegría cuando me di cuenta del gran amor con
el cual me recibieron y comencé a sentir su respeto,
tal como se lo podrían haber dado a una persona que
se desplaza con sus dos piernas.
Con el paso del tiempo y al ir
experimentando diversas situaciones de vida, se transforma
en madre, lo cual la lleva a sentirse una mujer totalmente
plena.
- ¿Cuándo comienzas
a ser empresaria?
- Mi amigo José Pablo empezó a apoyarme en la
venta de mis productos, y hoy tengo tal cantidad de pedidos,
que mi tiempo está totalmente copado; además,
sigo trabajando en el Hogar Creces.
- ¿Cómo logras ser tan positiva? , me siento
muy pequeña a tu lado.
- Xime, no me cuestiono nada, yo sólo actúo.
No me hago problemas por nada, en realidad no me veo sentada,
me veo igual que todo el mundo.
- ¿Te deprimes?
- Jamás -responde categóricamente-. No me lo
planteo, soy mi propia psiquiatra y continuamente me digo:
Susana, tú eres fuerte, tú puedes, por alguna
razón “el de arriba” permitió que
vinieras así a este mundo.
- ¿Qué sientes cuando ves que personas que lo
tienen todo o casi todo, se deprimen?
- Experimento una gran impotencia por la gente. Me molesta,
me cuesta entender que no busquen la felicidad que está
en uno. Por ejemplo, Xime, si estoy indefensa en mi cama,
como me pasó con el terremoto, pienso que todo va a
pasar y no pienso negativamente.
- Y ¿cómo pasas un trago amargo?
- Se ríe- ¡Con un buen Pisco Sour!!
- Reímos y no puedo dejar de sentirme bendecida por
haberla conocido.
- Susi, ¿cómo ves la muerte?
- Xime- soy protestante y la veo simplemente como algo desconocido,
es un poco de temor normal a lo desconocido, nada más,
es algo extraño. Me apoyo en la fe y créeme
que sí mueve montañas. Si no fuera así,
no estaría aquí conversando contigo.
- Susi, ¿me puedes dar un mensaje desde esa inmensa
sabiduría que tienes?
- Lo más maravilloso de los milagros es que suceden
y yo soy uno, tenía solo una noche de vida y llevo
43 años. Hay que hacer las cosas por amor, por lo tanto,
si uno se entrega, tiene que darse por entera en todos los
ámbitos de tu vida.
De más está decir
que aún tengo sus palabras en mi mente, para mí,
“el sobreviviente” tiene el deber de entregarse
en cada cosa que hace, pero tiene que hacerlo sin anclas,
sin miedos, sin quitarle pasión a la vida, a las ideas,
a pesar de las heridas, ya que todos tenemos cicatrices de
guerra y las debemos amar.
Ximena Gambra Acle
mail: gambra.acle@gmail.com
Mayo 2010
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