Capitulo
2
Ahora bien, antes de mirar a las
relaciones mas detalladamente, quiero que prestemos atención
a algo muy importante. En la teoría sistémica
se trata de la investigación de las relaciones
entre los fenómenos y no de la naturaleza
de los fenómenos.
Lo mismo se aplica en el trabajo con Constelaciones Familiares
y los Órdenes del Amor, también se refieren
a las relaciones. Las relaciones no son fijas, tampoco las
actitudes o características de los miembros de familia,
sino que cambian en distintos contextos. Por eso no tiene
sentido decir que una persona “es” de tal manera,
sino que “parece ser”. De esta manera conseguimos
informaciones sobre el sentido del comportamiento y también
sobre el funcionamiento del sistema.
3. Tres condiciones para el logro
de relación
El primer Orden es la vinculación.
Cada ser humano tiene la necesidad de estar vinculado. El
niño siente la vinculación como amor y felicidad,
no importa de qué manera se crece y en qué circunstancias
y no importa cómo son los padres. El hijo sabe que
pertenece y ese saber y ese vínculo lo percibe como
amor. Uno tiene que ver el poder de esa vinculación,
porque por ese amor el hijo es capaz de sacrificar su vida.
El segundo Orden
es el equilibrio entre dar y tomar
Todos los sistemas humanos tienen la tendencia y la necesidad
de equilibrar. Esto es una ley natural y se muestra en relaciones
como la necesidad de dar y tomar. Hay que diferenciar: el
intercambio entre hombre y mujer, en pareja es distinto, al
intercambio entre padres e hijos. Una pareja tiene la necesidad
de equilibrar entre dar y tomar. Pero en la relación
entre padres e hijos no se puede lograr el equilibrio de la
misma manera. Pues, los padres dan y los hijos toman. Los
hijos nunca pueden dar a los padres, lo que ellos recibieron.
Porque el equilibrio tiene que ver también con el tiempo
y el orden sigue a una jerarquía: Aquellos que vinieron
antes, dan a aquellos que vienen después. Esto vale
también en la fila de hermanos.
El tercer Orden
son las normas y reglas del grupo.
En todas las relaciones se desarrollan normas, reglas, rituales,
convicciones y tabúes que tienen valor para todos.
De esta manera se estructura una relación a un sistema
con órdenes y reglas. Estos órdenes son conocidos
y visibles, pero detrás de estos actúan órdenes
invisibles, ya anticipados que no se dejan negociar.
Resumiendo se puede decir que hay tres necesidades elementales
que son necesarias para lograr una relación y la conciencia
está al servicio de las tres.
Una relación tiene éxito
solamente si estas tres condiciones están ejecutadas
a la vez. No hay vinculación sin equilibrio entre dar
y tomar ni sin reglas. No hay equilibrio sin vinculación
y reglas; no hay reglas sin vinculación y equilibrio.
Cuando uno quiere dar solamente,
sin tomar: se queda en la posición de tener pretensión.
Esta actitud se encuentra en personas que trabajan en ámbitos
de ayuda. Ellos dan, pero no quieren tomar. Cuando uno se
niega a tomar quiere guardar su inocencia. De esta manera
se siente sin obligación y superior a aquellos que
toman.
Sergio Salomón
Noviembre 2008

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