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VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

El articulo 131 del Código Civil establece que los “cónyuges están obligados a guardarse fe, a socorrerse y ayudarse mutuamente en todas las circunstancias de la vida. El marido y la mujer se debe respeto y protección recíprocos”.

En nuestro país, según estadísticas, sobre el 50% de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia, vale decir, en sus vidas no se ha respetado por su pareja la norma recién citada.

Lamento señalar que me encuentro en ese cincuenta por ciento y que sé lo que se siente cuando tu marido cree que puede darte de empujones, insultarte e incluso levantarte la mano. Se siente mucho dolor, te quedas en estado de schock, no puedes creer que estés viviendo eso y sobretodo no entiendes la reacción, ya que no hay una razón lógica ni justificable para esa violencia. Por ello he decidido hablar de la violencia, para que dejemos de permanecer calladas. Debemos hablar, comunicarnos, apoyarnos, denunciarla. Sé que se siente mucha vergüenza, pero quien realmente debe sentirla es el agresor, no nosotras.

¿Qué es la violencia intrafamiliar?
En síntesis se puede decir que es una situación de abuso de poder o maltrato, ya sea físico y, o, sicológico, de un miembro de la familia sobre otro. Se manifiesta, ya sea con empujones, golpes, insultos, manejo económico, amenazas, chantajes, manipulaciones, control de actividades, abuso sexual, aislamiento de amigos y familiares, prohibición de trabajar fuera de la casa, abandono afectivo, humillaciones, no respeto de opiniones y acuerdos, etc. En lo físico abarca todo tipo de lesiones, de las mas leves a gravísimas, incluyendo la muerte.

El maltrato físico, se dá en actos que agreden o atentan contra el cuerpo de la persona, por ejemplo, empujones, bofetadas, tirones de pelo, arrastrar, golpes de puño, pies, etc.
En lo sicológico, actitudes que tienen por objeto causar temor, intimidar, manipular, controlar la conducta o los sentimientos y pensamientos de la otra persona, descalificar, humillar, insultar, romper objetos en presencia del otro, etc.
En lo sexual, imponer actos sexuales contra la voluntad de la otra persona.
En lo económico, no cubrir necesidades básicas, pudiendo hacerlo, sustraer dinero del cónyuge, reventar la cuenta corriente bipersonal, enviar a protesto, pedirle créditos y después no cumplir, en fin, ejercer un control a través de los recursos económicos. Atentar contra los bienes de la otra persona.

La persona que ejerce la violencia sin duda es un individuo que requiere de un tratamiento médico, ya que tiene mal manejo de la ira y del stress, generalmente justifica su conducta violenta en el otro, “si tú no hubieras dicho”, “si tú no hubieras hecho”, “si tú...”.Es una persona que no soporta que lo contradigan, ni respeta la opinión del otro. Y la víctima no entiende que pasa. Usualmente trata de complacerlo para evitar los episodios violentos, hasta que comprende, que el problema no es de ella sino de él. Y que haga lo que haga, el otro seguirá insatisfecho.

Tiempo atrás, conversando con una amiga terapeuta me decía, que siempre le señalaba a sus pacientes mujeres que si el hombre con quien andaban tenía serios conflictos no resueltos con su madre, mejor se arrancaran, ya que ese hombre jamás sería una buena pareja, tarde o temprano le haría pagar por transferencia los rollos que tenía con su progenitora. Viendo diversos casos, me doy cuenta que es una cruda realidad, y nosotras que tenemos tendencia a ser maternales y a querer “ayudar”, al final nos vemos expuesta a una serie de sinsabores que no nos corresponden.

La tan conocida escritora Louise Hay señala lo mismo, con la sola excepción de que el hombre esté dispuesto a hacerse un tratamiento con un siquiatra.

Como este es un tema serio, que abarca a todos los ámbitos sociales, lo desarrollaré ampliamente en diversos artículos.

Por ahora, sólo puedo decirle, no guarde silencio, comuníque lo que está viviendo, no lo justifique, ni acomode, no diga, no si no es para tanto. Si lo hace, le garantizo que lo experimentará nuevamente y cuando menos se lo espere. Sea valiente, denuncie si es necesario.

ANA MARIA RIVERA A.

ABOGADO U.C.

Agosto 2005

 


 

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