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Nuestros padres y abuelos convivieron con roles
hombre-mujer claros y definidos, sin embargo
hoy estamos en el tercer milenio y los roles
correspondientes a cada género, han ido
cambiando en forma inevitable e irreversible,
en mi opinión estamos en camino de superación
del machismo y su consecuencia, el feminismo.
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En el
mundo occidental moderno, es frecuente ver situaciones
extremas tales como hombres débiles e inseguros
y mujeres dominantes y agresivas, así como
un alarmante aumento de las rupturas de pareja y de
la homosexualidad, lo cual habla de un efecto péndulo,
que con el tiempo creo que tenderá a centrarse,
contribuyendo a equilibrar las relaciones hombre-
mujer, para generar una mayor armonía entre
los sexos y por lo tanto una mayor estabilidad familiar,
social y planetaria.
Según
mi experiencia como terapeuta, actualmente muchos
de los problemas de pareja, se deben a una repetición
de viejos patrones aprendidos de nuestros padres y
a la falta de conocimiento acerca de la dinámica
humana de género, que hoy debería implicar
cambios de pensamientos, actitudes y conductas, con
el objeto de crear relaciones más evolucionadas,
armoniosas y felices.
En
este artículo, me permito entregar ideas y
reflexiones para el hombre y la y mujer de nuestro
tiempo, que desea mejorar su calidad de vida y sus
relaciones de pareja y familiares.
EL
HOMBRE DEBE APRENDER A:
Hablar
y comunicar sus emociones y sentimientos y no sólo
sus logros económicos y laborales.
Cuidar
su aspecto físico, modales y vestimenta, tanto
en privado como en público.
Leer
y adquirir más cultura, siendo capaz de tener
temas de conversación y no hablar sólo
de fútbol.
Saber
evitar de la obesidad, así como lo pide a su
pareja.
Validar
el sentir miedo, inseguridad, angustia, y no sólo
rabia.
Ser
más emotivo y afectuoso, con personas de ambos
sexos.
Darle
su justa dimensión al trabajo, como un aspecto
más de la vida.
Ser
más cariñoso físicamente con
su pareja, sin interés sexual, necesariamente.
Evitar
dominar e imponer sus valores, normas y conductas
a la pareja, controlándola.
Compartir
las tareas domésticas con la mujer, especialmente
si ella trabaja fuera del hogar.
Saber
que las mujeres valoran más a un hombre cariñoso
y atento, que a un semental en la cama.
Valorar
la monogamia, como una forma de ser más hombre.
Por
ningún motivo, usar violencia física
o psicológica, contra la mujer y/o sus hijos.
Ser
honesto, evitando seducir a una mujer con mentiras
y engaños, sobretodo si es casado.
Saber
que su familia valora más su cercanía
y presencia, que el dinero que aporta a fin de mes.
Estar
más tiempo con sus hijos, bañándolos,
haciendo tareas, paseando, cuidándolos si están
enfermos.
Tomar
una terapia psicológica, en caso de sentirse
sobrepasado familiar o laboralmente, en crisis vital.
Ser
valiente y reconocer su homosexualidad, evitando casarse
y tener hijos, como pantalla.
Decidirse
de una vez a dejar el cigarro, el alcohol o las drogas,
mediante tratamiento profesional.
Evitar
desmoronarse al quedar cesante, y mirar con optimismo
el futuro.
Envejecer
con dignidad, evitando el papel de "viejo verde"
cazando jovencitas.
Tener
más vida espiritual, contactando con la dimensión
más trascendente de la vida.
Darse
oportunidades de seguir aprendiendo y creciendo como
persona, después de jubilar.
LA MUJER DEBE APRENDER A:
Ser
más racional y práctica.
Valorarse
y quererse más, independiente de que esté
emparejada o no.
Dejar
de lado el papel de víctima o de persona débil
y dependiente, evitando manipular a otros.
Tener
derecho al placer sexual personal y no sólo
dar satisfacción al hombre.
Preocuparse
de adquirir más cultura y conocimiento.
Validar
su éxito profesional, laboral y económico.
Cuidar
en no transformar en obsesión, la belleza,
el cuidado del cuerpo y la vestimenta
Después
de casada, evitar quedarse en la casa, si lo que se
desea es estudiar o trabajar.
Estar
bien consigo misma, siempre es mejor que agredir el
cuerpo con cirugías plásticas y siliconas.
Destinar
tiempo a meditar, relajarse, darse placeres personales
como masajes, paseos, lecturas, etc.
Cultivar
una diversidad de relaciones con hombres, donde tenga
lugar la amistad y el compañerismo.
Evitar
creer que un hombre infiel, agresivo o adicto al alcohol
o drogas, cambiará después de casarse.
Ser
intolerante frente a situaciones de descompromiso,
maltrato e infidelidad por parte del hombre.
Compartir
las tareas domésticas y el cuidado de los hijos,
con la pareja.
Hacer
demandas afectivas y sexuales a la pareja, en forma
asertiva y concreta, sin miedo a perderla.
Comunicar
un problema puntual a la pareja, evitando detallar
y quejarse por situaciones del pasado.
Tener
vida social, amistades y panoramas en forma independiente
de la pareja.
Evitar
tolerar situaciones de acoso sexual en el trabajo,
con el objeto de no ser despedida.
Saber
que los años traen madurez y crecimiento personal,
además de arrugas.
Decidirse
a pedir ayuda y delegar tareas, en vez de sobrecargarse
de roles y andar agotada.
Evitar
los sentimientos de culpa con los hijos si se trabaja,
debiendo malcriarlos.
Mantener relación con la familia de origen,
hacer visitas con o sin el cónyuge.
Dar
tiempo a sus inquietudes de tipo espiritual y trascendente.
Esther Morales León
Psicóloga Clínica y Educacional - CHILE
Octubre 2007
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