Uno de nuestros
grandes problemas en la vida es nos definimos en función
de un solo aspecto de nosotros mismos. A menudo, por algo
que nos ha ocurrido: hemos perdido el trabajo, nos ha dejado
nuestra pareja, tuvimos una infancia difícil…
¡Pero es que somos mucho más grandes que aquello
que nos pudo ocurrir!
Y en función de esa historia a la que
nos aferramos y que nos empeñamos en repetirnos una
y otra vez como base de quienes somos, desencadenamos la ira;
una ira que como hemos dicho en este blog otras veces, solo
esconde dolor. Dolor no confrontado, y por lo tanto jamás
sanado.
Como consecuencia de ello, en muchas ocasiones
caminamos lisiados internamente, desilusionados, enfadados
con la vida, arrastrándonos un día tras otro.
La pregunta es: ¿Es necesario seguir así?
La respuesta por supuesto es negativa. Es una
elección que tenemos que tomar. Podemos vivir el presente
desde otro lugar con mayor aceptación y rendición
ante lo que no podemos cambiar, con perdón hacia lo
que pasó, y con una mayor apertura de corazón
que aparece con la gratitud. Desde ahí podemos revisar
el pasado y construir un futuro diferente, no ya una mera
repetición de lo anterior. Desde ahí ganamos
libertad y la posibilidad de crearnos de nuevo más
luminosamente, sin repetir un patrón desgastado que
solo nos perjudica.
Conoce más de Mónica
Esgueva, autora del libro "Cuando seas feliz",
aqui |