| Practicar el desapego
Un adicto afectivo muestra la misma
sintomatología que un adicto a sustancias, sólo
que en este caso la dependencia esta relacionada con
la necesidad de tener a alguien, aunque ese alguien
sea tremendamente dañino.
Si lo pensamos así al hacer el diagnóstico
veríamos que :
• Pese a los malos tratos la dependencia afectiva
ha aumentado con el tiempo
• La ausencia de la pareja/novio o el no poder
tener contacto con él/ella, desata un estado
de abstinencia
• Existe un deseo persistente de dejar la relación,
pero los intentos son infructuosos, no pueden dejarlo.
• Se invierte una gran cantidad de tiempo y esfuerzo
para estar con él o ella, sin importar los costos
• Existe una clara alteración de la vida
social, laboral y recreativo como consecuencia de la
relación
• Se mantiene en la relación a sabiendas
que es altamente dañino
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La adicción no sólo está
definida por la “apetencia” del otro si no, también
por la incapacidad para abandonar la relación o poner
los limites.
Al hablar de adicción a personas hablamos
de un apego o dependencia psicológica que se gesta
al interior de la relación de pareja. Cabe hacer la
distinción del apego necesario y nutricio que debe
darse en la relación padres-hijos, que es fundamental
en las primeras etapas de vida y el apego o dependencia como
un acto de rendición absoluta frente a un otro, guiado
por el miedo a la pérdida de la relación.
Bajo la creencia de estar amando de una forma
romántica, la persona pasa a ser un apéndice
de otro, un anexo, un subordinado. Se pierde así mismo
para vivir en la vida del otro, negando con ello su individualidad,
su ser persona, su autonomía, pero lo más grave
de ello es la incapacidad de verlo.
El miedo al abandono es tan grande que se hace
casi imposible pensar en la ruptura y se repiten así
mismo y a quien quiera mostrarles el error que “ no
pueden vivir sin él/ella” … y así
permiten, en nombre del amor, faltas de respeto , golpes,
insultos, continuas infidelidades.
La persona apegada nunca estará preparada
para la pérdida, detrás de ello hay una incapacidad
para hacerse cargo de si mismo, el miedo a quedarse solo,
baja autoestima, y autoeficacia, un inexistente autorrespeto
y un deficiente autocontrol
El amor no es apego y el desapegarse no es fácil. No
es posible alejarse sin dolor, quien quiera hacerlo debe saber
que, al igual que un drogodependiente, deberá sacrificar
el placer inmediato por la gratificación a largo plazo.
Que deberá alejarse sintiendo que debe y quiere quedarse,
marcharse sin dejar de sentir lo que siente por él/ella,
que deberá pelear contra si mismo.
Con el tiempo llegará el desamor, habrá
espacios de soledad e impulsos irrefrenables de aliviar tanto
dolor, pero pasarán y llegarán tiempos de independencia,
tiempos de disfrute de uno mismo, momentos en que descubrimos
nuestra valía, que recobramos la confianza en nosotros
mismos y lo más importante tiempos de perdón.
El tiempo traerá el verdadero amor,
ese que nos hace disfrutar del otro, como también de
nosotros en soledad, el placer de amar y ser amado, de hacerte
cargo de ti mismo para estar para el otro, de sentir que su
ausencia te entristece, pero no te deprime, que su compañía
es placentera, pero que si no está también lo
es un buen libro. Que tus amigos son tuyos y que vale la pena
estar con ellos.
El desapegarse no siempre significa ruptura
o separación, tampoco significa indiferencia, insensibilidad
o desamor si se está en pareja, sino, una manera más
sana de relacionarse, es amar con independencia, sin pretender
poseer. Es amar sin miedo.
Quien ama en libertad, ama sin opresión,
sin esclavizarse. Quien decida amar de esta manera, ya sea
en una nueva relación o modificando la que ya tiene
deberá aprender que no es contradictorio amarse a si
mismo para poder bien amar a otro, hacerse cargo de su propia
vida para vivir sanamente en pareja.
Amar es una decisión y amar en libertad
un aprendizaje.
BJM Centro de Atención Psicólogico.
www.bjm.cl
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