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Con el inagotable ingenio de la creatividad
humana, las personas hemos desarrollado innumerables
maneras de inducir los sueños. El método
más universal es la incubación.
Los sueños parecen funcionar con
una mente diferente, aunque bien intencionada; nos muestran
aquello que reclama nuestra atención. Un método
usado en todo el mundo desde tiempos inmemoriales, es
tratar de dirigir los sueños mediante un proceso
de “incubación” durante el cual le
pedimos a nuestros sueños que nos muestren la
respuesta a una determinada pregunta. Todos hemos experimentado
en un momento u otro de nuestra vida que es mucho más
sencillo resolver un problema después de haberlo
“consultado con la almohada”. Cuando dejamos
de lado la mente consciente, la intuición tiene
una oportunidad para hacerse oír mediante los
sueños.
Las técnicas de incubación
eran rituales complicados en el pasado, pero pueden
obtenerse los mismos resultados con procedimientos más
sencillos. Primero hay que formularse una pregunta clara,
después escribirla y repetirla en voz baja, y
pensar en ella durante el día. Hay que estar
verdaderamente dispuesto a aceptar lo que la intuición
nos de cómo respuesta.
Es necesario tomar una cena ligera,
evitar los estimulantes y antidepresivos, antes de irnos
a dormir es aconsejable pasar algún tiempo meditando
sobre la pregunta, es aconsejable dormirse repitiendo
la pregunta, así como también convencerse
de que se va a encontrar la solución en el sueño.
Al despertarse hay que escribir o grabar todo lo que
se pueda recordar, aunque solo sena fragmentos. Hay
que estudiar el sueño, ya que la respuesta no
tiene porque ser evidente. A veces la respuesta se muestra
con claridad justo al despertarnos, aunque no se recuerde
el sueño.
María Inés
Diciembre 2008
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