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La
función de los sueños
Parte I
Todos
nuestros sueños se relacionan con alguna problemática
no resuelta o con algún cambio. Si hay en nuestra vida una
situación que no hemos solucionado todavía y no estamos
haciendo nada en ese sentido, un sueño nos dirá que
sería preferible que nos pusiéramos en movimiento.
Nos dirá también cómo actuar. Si estamos intentando
ya efectuar un cambio en un área particular, un sueño
nos dirá si hemos cometido algún error. Si no somos
consciente de un problema específico, un sueño nos
mostrará no sólo que existe, sino también por
qué y cómo deberíamos eliminarlo.
Lo
más hermoso de todo esto es que los sueños nunca se
equivocan. Él subconsciente se mantiene acorde con el orden
natural del universo. Cuando no estamos en armonía con la
naturaleza, nuestro subconsciente experimenta una especie de turbulencia
psicológica. Él sueño no es otra cosa que un
ruego presentado por el subconsciente al consciente para que calme
esa turbulencia y haga que las cosas vuelvan a ser armoniosas.
Más
aún, una vez que hayamos interpretado el sueño y éste
quede iluminado en nuestra súper conciencia, el curso que
debe tomar nuestra acción será normalmente tan obvio
que encontraremos casi imposible no seguirlo. A menos que nos hayamos
liberado de los temores vinculados a la situación, seremos
capaces de guiarnos a nosotros mismo para salir del problema. Y
si todavía conservamos ciertos temores, nuestros sueños
continuaran proporcionándonos información, hasta que
logremos eliminarlos también.
Cada
sueño se enfoca exclusivamente sobre un problema. Pueden
rondar otras cuestiones como telón de fondo, pero la dificultad
más urgente se impondrá hasta que nos hayamos ocupado
de ella. Una vez resuelto el problema, quedará el camino
libre para qué pase al primer plano el que le sigue en urgencia.
Nuestro
subconsciente sabe cuál es nuestro problema más importante,
aunque no seamos totalmente conscientes de su existencia. En realidad,
el hecho de que dicho problema intervenga en un sueño suele
ser una señal clara de que no lo hemos advertido en la medida
en que debiéramos. Y si lo hemos advertido, seguramente no
nos enfrentamos a él del modo más conveniente.
Él
problema sobre el que el sueño trata de llamarnos la atención
es siempre un problema actual. Quizá se trate de algo nuevo
o de algo que venimos arrastrando desde hace años, pero,
tanto en un caso cómo en el otro, sigue siendo vigente.
La
genética puede representar un papel importante en nuestros
sueños. Si uno de nuestros padres, o abuelos, o algún
antepasado más remoto dejó un problema sin resolver
-por ejemplo, el vértigo de las alturas-, probablemente nos
lo habrá transmitido. Y si no lo resolvemos, hay muchas probabilidades
de que se lo transmitamos también a nuestros hijos. La herencia
genética no se aplica sólo a los problemas. Se hereda
también un talento, o una preferencia,-o el gusto por algo.
Sin embargo, son las cuestiones problemáticas las que surgen
con mayor frecuencia en los sueños, ya que necesitan ser
manifestadas y que se les preste una atención más
inmediata.
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