| El Sendero (Capítulo
II - 3ª parte)
NOTA DEL EDITOR - Seminario impartido en
la ciudad de Méjico por el Dr. Jorge Carvajal Posada.
Ese es el Dios que yo puedo reconocer, es el
Dios que puedo reconocer también, en mi pasión,
cuando yo reverentemente te escucho, porque tú eres
parte de ese programa de la Creación y revelas un aspecto
en el timbre del Creador, entonces toda nuestra relación
cambia de curso. Ya no es la relación de arriba abajo,
ni vertical ni horizontal, ni de médico a paciente,
ni de rol a rol, sino es que es una relación que ocurre
en todas las dimensiones del ser simultáneamente. Ya
no hay cuerpo separado del Alma, ya no hay corazón
separado del cuerpo, ya no hay Amor separado del intelecto.
En ese momento somos una totalidad, en ese
momento nos integramos, en ese momento sanamos la vida porque
entramos en esa reacción de síntesis, que es
el agni-yoga, el yoga del fuego, el fuego del Amor que viene,
que nace del corazón del hombre. El corazón
de Dios en el corazón del hombre. Y ese corazón
de Dios es el ritmo, y el ritmo es la base de la vida. Por
eso hablamos de las Medicinas Vibracionales, no es porque
nos acercamos a una vibración externa que se llama
color o sonido o láser, es porque detrás del
color del sonido o del láser estás tú,
está tu corazón, está este oscilador
eléctrico maestro que te acuerda, que te pone en resonancia
con los ritmos cósmicos. Y ahí donde yo estoy
en mi corazón, ahí donde tu imagen está
en mi corazón ahí se hace la Luz y el Amor,
que son dos agentes del Plan de la Creación. Ahí
la inteligencia de tu cuerpo se vuelve operativa.
Sí, que la primera fase es la desidentificación,
para identificarnos nos tenemos que desidentificar. Toda la
Astrología hasta ahora es el arte de identificarse,
hemos construido un búnker desde el cual es imposible
la ternura, hemos construido una fortaleza interna de tal
dimensión, que logramos sobrevivir, pero ni siquiera
ya penetra la luz del sol, la luz del sentimiento, la luz
de la emoción, la luz del Alma.
Hemos construido un edificio, la personalidad,
a prueba de todos los temblores, así que nos hemos
fortalecido, nos hemos autoafirmado, hemos hipertrofiado el
ego de tal manera, hemos luchado de tal modo por nuestros
territorios, que ahora eso que creíamos que era un
territorio para liberarnos, es una triste prisión que
vamos soportando en la vida. Nos hemos identificado de tal
manera con el cuerpo, que hemos confundido el cuerpo con la
vida. Nos hemos identificado de tal manera, con el placer
que hemos confundido el sentido de la vida con el placer.
Nos hemos identificado de tal manera con el poder que hemos
creído que el sentido de la vida era el poder. Y súbitamente,
sin darnos cuenta, invertimos los términos y no percibimos
que es que necesitamos poder para darle sentido a la vida.
Y el verdadero poder no es el del territorio,
ni el de los medios de producción, ni el de la información,
el verdadero poder es el poder de dar, que es el poder genuino
de la conciencia, que tiene asiento en tu corazón.
Y de pronto, nos pasamos para el otro lado, como el placer
no le dio sentido a la vida, entonces nos volvimos masoquistas,
y cogimos el caballo del placer y le dimos garrote y lo dejamos
escuálido y después nos quejamos de que no tengamos
fuerza en la vida, que no tengamos Eros, que no tengamos esa
dinámica infinita de la bestia que en nuestro interior
es lo mejor de nosotros, es nuestra amiga, es la seguridad
de que podemos llegar a la meta del sendero. Porque un pensamiento
sin sentimiento y sin ilusión es un pensamiento muerto,
es una cascara de pensamiento, es un cadáver de pensamiento.
Porque un sentimiento sin pensamiento es apenas un volcán
en erupción que te puede destruir.
Pero si toda esa fuerza infinita que
tienes en el trasfondo de ti, si toda esa fuerza que es la
fuente del placer, si toda esa fuerza que es sexualidad, es
sexo, es el ritual de la unión en la Creación,
tú no renunciaras, tú la aceptaras para ti,
tú la aprovecharas para ti. Si tú de pronto,
Juan tigre o Juan bestia que va por la selva sintiendo el
instinto, sintiendo la fuerza casi del canibalismo, que todavía
vive en ti, empiezas a huir de esa fuerza, la vida apenas
te va alcanzar .para yacer exhausto a la vera del camino.
Jorge Carvajal Posada
Junio 2008
|