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La Contención en Emprendimiento
En Emprendimiento creemos que para que una persona
se desarrolle y pueda vislumbrar un futuro en la vida, debe
romper con barrearas que ha ido creando a lo largo de su crianza,
tiene que enfrentarse a sus miedos, a la rigidez de una educación
que enseña a memorizar y no a pensar, a la expectativa
de nuestros padres y de la sociedad.
El emprendedor se caracteriza
por ser un lunar dentro de su familia y entre sus pares; es
una persona que ve el mundo de manera distinta, profunda,
es arriesgado y, por el contrario, no es temeroso. Sin embargo,
nuestra sociedad lo ve como “un bichito raro”.
En Chile ese concepto ha ido cambiando
día a día. Con un trabajo enorme de personas
que tienen que demostrar que se puede, y con esto, estoy segura,
romperemos el círculo de la pobreza. Es una ardua,
pero maravillosa tarea para quienes trabajamos con estas personas,
ya que muchas de ellas poseen la llamada “desesperanza
aprendida”; sin embargo, son capaces de romper todos
esos límites que les han impedido buscar ese amplio
horizonte.
Para que esas personas no pierdan
la capacidad de salir adelante requieren de una dosis importante
del apoyo familiar.
Y mi pregunta es: ¿Qué sucede cuando no tengo
esa familia?
Aquí comienzo la historia.
Corría el año 2007,
era profesora de Emprendimiento en un prestigioso Instituto
Profesional. Los alumnos de ese ramo eran de variadas carreras
en régimen vespertino.
Era la segunda o tercera clase
del semestre y recién comenzaba a crear lazos con ellos.
Ese sábado llegué
más temprano que de costumbre y preparé el material
mientras llegaban los alumnos.
La primera persona en entrar fue
una alumna que cursaba segundo semestre de Técnico
en Diseño Grafico. En las clases anteriores la había
observado y pronto demostró ser una persona con muchas
inquietudes; era muy, muy curiosa e inteligente y solía
hacerme reír con sus ansias de saber; tenía
solo 18 años, pero era muy madura.
Entró a la sala y se sentó
frente a mi escritorio.
- ¿Profe Xime? ¿Le puedo hacer una pregunta?
- Claro, Pamela, ¿de qué se trata?
- Tengo una tarea que me enviaron en Ética y no sé
como hacerla.
- ¿A ver?
- ¿Profe?... ¿Qué características
tiene una familia?...
En ese momento quedé literalmente
aturdida, no podía entender cómo alguien me
podía hacer esa pregunta; hasta ese momento “para
mi” era claro que todos sabían qué características
tiene una familia.
- Pame, ¿cómo que características?....Mira
a tu familia y verás cuales son, solo debes observar.
- Profe Xime,…es que yo no tengo familia. Y no sé
cómo es una.
- ¿Cómo?...y ¿dónde te criaste?
- En un hogar de menores, donde adoptan a niños. Solo
que a mí no me adoptaron nunca y cuando se cumplen
los 18 años debemos dejar el hogar.
- ¿Por qué no te adoptaron?
- Porque las parejas siempre quieren bebés, y mi mamá
me dejó a mí de cuatro añitos y a mi
hermana de tres.
En ese momento veía su carita, y no sabía si
alegrarme o ponerme a llorar.
Alegrarme de verla ahí,
con sus 18 o casi 19 años, sentada delante de mí,
esforzándose al máximo en sus estudios, o llorar
porque no tuvo todo lo que mi hija ha tenido y donde muchos
de nosotros hemos crecido.
- Hice de tripas corazón y comenzamos sin hacer ninguna
pregunta que la incomodara: el análisis de su tarea
para Ética.
- Ok. Pame…¿Quiénes te cuidaban?
- Las monjitas, profe.
- Entonces ellas hacían de mamá… y las
mamás cuidan y hacen que sus hijos estén bien.
- La familia posee la característica de afecto fraterno,
Pamela.
- ¿Mis hermanas podrían ser mis amigas del hogar?
- Exacto, ¿se cuidaban entre Uds.?...
- Mmm….Sí
- ¿Lo ves? ¡Tuviste un hogar! Y te enseñaron
valores, que hoy hacen que estés aquí estudiando
y trabajando, porque quieres ser más y salir adelante.
- Pamela, créeme, conozco personas que tuvieron un
hogar “bien constituido” y no son ni la mitad
de maravillosas, sanas y virtuosas como tú. ¡Tus
pinturas y dibujos han ganado premio!
Hoy Pamela sigue estudiando y
trabajando; ese año tuvo su primer árbol de
navidad propio, y estaba muy feliz por esto.
Es una de mis regalonas, y ya
desearía cualquier madre tener una hija como ella:
emprendedora, clara, inteligente, madura en sus decisiones
y con claridad en sus caminos.
Y absolutamente Contenida, en
todo lo que comienza y termina.
Vaya todo mi amor para Pamela Barra.
Ximena Gambra Acle
mail: gambra.acle@gmail.com
Octubre 2010
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